Solo el que tiene un hijo desaparecido sabe lo que siente uno, la angustia, desesperación
que da sentirse atado de pies y manos sin saber ni para dónde ir, ni dónde buscar.
Porque no es fácil tomar esa decisión de decir voy a ir y lo voy a hacer.
Muchas veces uno tal vez no tenga los medios o la forma, pero uno busca de una otra manera
para saber más allá de dónde está su hijo.
Hay muchas madres que estamos así como yo, por lo que las que me ven que no tengan miedo,
que pongan su denuncia, que busquen a sus hijos.
Mi nombre es Viridiana Flores Gallardo, mi hijo se llama Toruriel Flores Gallardo.
Yo me llamo Celia García Velázquez, mi hijo se llama Alfredo Román Acoyo García.
Mi nombre es Griselda Barradas Huesca, soy mamá de Pedro Alberto Huesca Barradas.
Dos cuadras de mi casa yo y como cinco tiros.
Esta me imaginé que eran para tiros, para detenerlo.
Yo otras veces había habido esa clase de eventos ahí en Carder, regresando de cópel,
vi la camioneta que le habían dado la fiscalía a mi hijo para trabajar, que salía de la
calle por donde vivo y le mandé un mensajito.
Yo pensé que era mi hijo, que estaba yo llegando.
Se regresaron pero era mi nuera, llorosa, le dije que le pasó a mi hijo, porque lloras
que le pasó a mi hijo.
Me dice, es que a Pedro le balancearon su camioneta, digo ¿cómo?
Sí, balancearon su camioneta.
Tuvase que vamos a ir a ver a su escolta, lamentable ese día según descansaba, no lo
acompañó.
El 9 de septiembre mi hijo salió con un amigo y desafortunadamente ya no regresó hasta
el día de hoy, ya son seis meses.
Él venía a la ciudad de Jalapa, Jalapa y Las Trancas, a recoger unos documentos de
una chéropa que se había comprado junto con sus compañantes que le vendió la camioneta.
Iban de ya de regreso, pero ya en regreso, ya jamás llegaron hasta la fecha de hoy,
a Chiconquiaco.
Luego supe que la patrulla que nos acompañó había sido la misma que lo había entregado
a otras personas y ya lo había entregado, ya se había regresado y le dio tiempo de
ir con nosotros.
Al otro día no sé por qué no había ningún policía, los cambiaron, ya no había ningún
policía de los que había en Cardel que eran todos los policías nuevos.
Le gustaba mucho escuchar música de reggaetón, muy alegre, muy amistoso, que gustaba bailar.
Yo pensaba que él tenía pocos amigos, pero en el Facebook me di cuenta que tenía un
montón de amigos y amigas.
Cuando empezó en la procuraduría empezó de meditorio, hizo una maestría en derecho
procesar, hizo otra maestría en psicólogo criminalística y ahí hizo un año de doctorado,
faltaba otro año cuando empezó lo de el M.P., estudio de M.P., por eso dejó el otro
año de doctorado.
Su abuelito le regaló una ferretería, lo heredó, le dio una ferretería y pues ese
era su trabajo, tenía su ferretería, él la tendría.
Mi hijo en aquel tiempo estudiaba para una licenciatura que se acababa de recibir, esta
fue la última foto que se tomó.
Acababan de desmantelar en noviembre una banda grande de personas que nombraban mucha gente
hasta personajes de la procuraduría y siento que eso no les convenía.
Hasta la fecha de agosto, yo lo he buscado sola sin un apoyo, he ido a lugares, a a
hospitales, a cárceles y cuando oigo de alguien que aparece muerto, he ido a periciales,
a la moria, a donde sea sola.
El 10 de mayo estábamos haciendo una oración para empezar el recorrido y llegaron a regalarnos
unos, nos dieron unos volantes como una hoja doblada en cuatro tamaño carta, no le puse
mucha atención, ya esta en la noche fue cuando lo abrí y miré que tenía la dirección
de Colinas de Santa Fe, todo decía y el culpable es nombran a un cárcel y ahí van a encontrar
a sus hijos.
Yo fue por eso que empezamos a hablar con la fiscalía, eso fue mayo, junio, julio, hasta
en agosto se pudo lograr empezar a buscar.
Viendo, trabajando, viendo las noticias, hoy que en Colinas de Santa Fe, pues no en
Colinas, es en una entrada, hay un predio donde pues había una fosa clandestina y pues
como pues estaba en busca de mi hijo, me fui a meterme a ese predio y haciendo como cinco
y media de la tarde, entré pues, yo no vi a nadie, entré, entré, caminé, caminé,
entonces me encuentro ahí a una persona y me dice no, pues usted no puede entrar aquí
porque así no es la búsqueda de un hijo, digo entonces como le voy a hacer el mes de
agosto, estoy en el grupo solecito.
Nuestra herramienta es una varilla de metro y medio, otra varilla de dos metros.
Para paliar y a estar ahora así que agarrando lo que es una varilla grande de dos metros
y tanto y estarle martillando con un cinzel en el rayazo del sol para poder ver si hay
algún cuerpo.
Al enterrar la varilla de metro y medio o de dos metros, rompe el bolsa y ya sale el
olor pues diferente al normal, entonces cuando vemos que ya hay alguien ahí.
Piensas, no quiero que esté aquí pero igual y preparándose tal vez para ese momento,
tal vez decir tengo que ser fuerte y preparándome para cuando llegue ese momento, si es que
llegue a estar en ahí.
No sabía lo tuve, lo tuve muy cerca, de hecho ahí hasta ayudábamos a acabar las cosas
en lo que podíamos y yo casi siempre les decía porque yo me ponía mal, me doblía
mucho en la cabeza, me daban ganas de llorar y digo no sé por qué siento que aquí está
mi hijo, en una de estas fosas está mi hijo.
Que nuestro deseo en nuestro corazón pues es que realmente no aparezcan ahí, simplemente
que estén vivos, pero pues ahora sí que en nuestra desesperación nos damos la parada
a buscar de donde, a donde se pueda.
En 17 de enero para ser exacto me dieron una noticia de que había unos restos que pertenecían
a mi hijo.
He dejado de trabajar donde el negocio que yo tenía para buscarlo, porque en realidad
ya no vive uno tranquilo, está uno viva pero el corazón de uno ya está muerto también,
ellos se van y nosotros nos vamos con ellos.
Yo vendía repostrería en casa por casa, o sino accesorios como pulseras, anillos,
aretes, todo eso, pero cuando pasó esta desgracia ahora sí, pues yo me desanime y ya no quise
trabajar.
De esa fecha para acá desde el mes de agosto, estoy en el grupo solecito, lo busqué y lo
encontré y de esa fecha para acá la verdad ya no estoy sola porque todo el grupo solecito
es parte de mi familia y me ayudan a buscar a mi hijo.
Gracias a Dios y a mi familia me comentaron que había un grupo de mujeres con el mismo
problema que yo, se dio ayuda con ellos y ellos muy amables me aceptaron.
Hoy se me dio la oportunidad de ir a esos lugares, a esas cosas clandestinas donde pude
tal vez cooperar un poquito y ver que pues que no estoy sola, sentí unas ganas inmensas
de llorar, pero a la vez como una desesperación por querer buscar una respuesta.
El gobierno es el que debería de estar ahí del diario viendo y tantos restos y tendría
ya que haber bastante avance de saber quiénes son, no es horrible ver tanta frosa, tantos
restos humanos que hay ahí, tantas personas que se enterraron ahí clandestinamente y
jamás se ha presentado el presidente para nada.
Donde está el señor presidente que no le vemos la luz, queremos que nos ayude, que
nos apoyen, que estemos reactivos para que esos 200 cuerpos se entreguen a sus familiares.
No son ahora sí que aves ni animalitos para que estén ahí enterrados, son seres humanos.
Yo voy a seguir con el colectivo, lo voy a seguir apoyando en lo que yo pueda porque
gracias al colectivo encontré a mi hijo.
Ese es mi pensamiento, seguir en el colectivo hasta que Dios quiera, hasta encontrar a mi
hijo y si llego a morir antes de encontrar a mi hijo pues ya lo buscaré también a donde
esté.
Pues nadie quiera encontrar a sus hijos, la verdad nadie quisiera que estuvieran ahí,
pero pues si no son los de uno hay muchos hijos de otras personas.
Chris, esta persona es una persona muy querida por mí y el dolor de ella yo lo sentía,
pero también es una tranquilidad porque sabes que ya tienes un lugar, un lugarcito
muy especial, una fecha donde puedes llevarle unas flores, ir a platicar con él y ya sabes
adónde está.
Esa fe en Dios y esa esperanza que un día mi hijo llegue y abre esa reja y me diga mamá
aquí estoy, solo fue algo pasajero, eso es mi deseo como madre, ver lo vivo, verlo
bien y que regresen a nosotros.
Yo lo único que quieres encontrar a mi hijo, como Dios me lo dé, como Dios me lo dé yo
lo espero con los brazos abiertos y quiero encontrar a mi hijo vivo, así lo quiero
encontrar.
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