Era un día viernes, por medio día, cuando yo estaba retornando de clase sanitaria.
Cuando, junto con mi hermano, fuimos, siempre hacíamos competencia de quién iba a ir a abrazar
primero.
Cuando estuve corriendo, lo solté las dos mochini mochila y la mochila de mi hermano,
a su habitación, y le vi a mi mamá en la cama y grité.
Yo le agarré, le dije, despierta, despierta, y no había caso.
Y mi mamá falleció con una mano así levantada.
Es como nos dijo un adiós.
Mi nombre es Adriana Gutiérrez Villera, tengo 17 años.
Mi mamá era una persona amable, respetuosa y cariñosa.
Mi papá era una persona impulsiva.
Siempre iba con los golpes.
Cuando también tomaba, se dedicaba a la bebida.
Me salí de mi casa por los maltratos que recibía por parte de mi papá.
No lo cambiaría.
Es una decisión que yo he tomado por mis hermanos.
Yo, cuando entré a cancha, tenía nueve años.
So any child that can't live with their birth family for any reason,
lives in a residential group care home.
That here to me personally is a flawed system in itself.
Si bien es presente, les venda salud, educación, alimentación, cobijo.
Y estamos dentro de un sistema familiar.
Sin embargo, no es todo.
Mi nombre es Adriana Gutiérrez Villera.
Tía me significa auntie en español.
Pero creo que es mucho más grande que eso para mí.
El concepto de auntie es un concepto universal.
No es necesariamente una relación con la sangre,
pero es una persona que está ahí para ayudar y apoyar a ser un mentor,
para ser un amigo.
Creo que es donde hemos traído el nombre de la organización
para ser como un auntie para los niños que trabajamos con.
Quiero que se pudieran venir a buscar consejos,
a buscar apoyo, a buscar a alguien para escuchar a ellos.
Si estos niños no tienen el apoyo que necesitan,
pueden terminar de vivir en las estrellas,
pueden terminar de estar involucrados con drogas,
pueden terminar de tener prevenciones,
pueden terminar de volar en ese mismo ciclo que se vio.
Tía ha hecho una labor excelente con los jóvenes adolescentes
que nosotros estamos dentro de nuestro programa de egreso
planificado por mayoría de edad, y ahí empieza, digamos,
realmente el preparar para que puedan salir fuera del centro.
Tía trabaja en lo que creemos que es una forma innovativa.
Hemos trabajado con jóvenes entre los años 14 y 22,
y hemos trabajado en 9 diferentes orphanages
con más de 100 jóvenes.
Tenemos dos áreas principales que nos enfocamos en,
uno de ellos es el apoyo prior a la que ofrecemos,
uno de los que antes de los jóvenes
estuvo dejando la orphanage y empezamos a trabajar con ellos.
Y ahí ofrecemos trabajos donde empezamos a enseñar a ellos
sobre todas las cosas que ellos necesitan saber antes de salir.
Entonces, manejando su budgeto,
todo lo que necesitan para trabajar,
todo lo que necesitan para saber
cómo decidir lo que quieren hacer en su vida
y cómo conseguir sus relaciones, manejar conflicto.
Beliviar en ellos es una gran parte de eso,
la sexualidad, mirar a ellos, básicamente.
O sea, aquí, digamos,
su rendimiento en el colegio ha mejorado
a través del apoyo que le ha dado el centro.
Pero su fortalecimiento, el desarrollo personal
en relacionamiento externo le debemos a ti.
La segunda fase de lo que ofrecemos
es el Centro de Transición.
El principal es nuestro programa de residencia.
Así que ofrecemos un programa de residencia
para jóvenes que han dejado de cuidarse,
que no tienen manera de vivir
y necesitan apoyo para obtener sus derechos.
Entonces ofrecemos eso y tenemos seis espacios
para los jóvenes, dos chicas y cuatro chicas.
Ahora tenemos tres chicas
y dos chicas.
Y ya estamos en los tres años.
Creo que nuestro programa es muy importante
para estos niños porque lo que es muy importante
es transitar a la mundo real.
Uno de los problemas realmente críticos en Bolivia
es el tema de los jóvenes que cumplen 18 años,
porque luego cumplen 18 años y la ley establece
que deben salir de los centros.
Considero que el trabajo de las entidades públicas
o del Estado no termina cuando el joven ingresa
de una institución.
Termina cuando los han hecho sujetos de bien,
cuando los han hecho personas íntegras y completas
para poder defenderse en la vida.
Voy a cumplir en septiembre, mis 18 años, el 23.
Mi temor es cuando yo cumpla los 18
tengo el miedo de dejarle a mi hermanita.
Mi hermanita es una niña muy cariñosa, respetuosa.
Tiene sus momentos cuando reniega.
Es un poco tímida y cerrada.
Para ella le significó una gran mamá
porque ella nunca lo conoció a mi mamá.
Al establecer todo con mi vida misma
y en el trabajo tener una casa ya propia mía
tengo en la mente y en el alma
sacármelo a mi hermanita.
Es una joven que tiene muchos sueños
y lucha por esos sueños.
Puede ser alguien de nosotros que está pasando
por la experiencia que ella ha tenido.
Ella es solo como alguien más.
Pero, como muchos de nosotros,
ella no tiene el apoyo o el confort
de tener una familia que va a ayudar
a ella a llegar a esta fase.
Y hay tantos niños como ella.
Hay tantos niños que crean en este sistema
y que no tienen el apoyo que necesitan
o necesitan.
No puedo aceptar que estos niños
no tengan esa oportunidad.
Como yo, ¿por qué debería?
¿Por qué necesito eso más que eso?
No.
No necesitan situaciones, no necesitan
el trauma, la experiencia.
No necesitan sus familias
para decidir que no son valiosas
porque son valiosas.
Y creo que si podemos
cambiar eso un poco con lo que estamos haciendo
y que he logrado algo en mi vida
y que ha estado muy bien.
Tengo mucha esperanza para Adriana.
Yo realmente creo que ella va a ser
una persona joven
que ha logrado lo que ella quiere hacer
y más.
Soy alegre y muy contenta
porque voy a cumplir en septiembre de 18 años
y me siento una persona independiente
y responsable con mis cosas
y ser libre.
Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org
