El restaurante está emocionado, siempre ha sido un sitio para pasear, para hacer las tapitas y cara al mar.
La patata se trabaja, se consigue una masa más fina, se le pone un poquito de carne dentro, se fríe al momento y se pone en las salsas, que son las especiales.
Quiere que tiene bomba, casi ninguno la hace. Todos los de la Barceloneta quisimos hacer lo que hacía, porque la bomba enseguida ha cogido mucho raide.
No estoy seguro de que la origen se aquí, a lo mejor sí que lo es, pero es bastante incierto.
Pero el fondo del fondo del mundo, no lo sé. Cada vecino tiene su versión y yo creo que es una incógnita.
Realidad o mito, creada o importada, casual o buscada, libre o prefabricada.
¿Quién? ¿Qué? ¿Cuando? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por qué? Buscamos el origen de la bomba.
Primera parada, obvia. El nombre parece apuntar la respuesta.
No estoy seguro de que la origen se aquí, a lo mejor sí que lo es, pero es bastante incierto, porque hace demasiado tiempo. De hecho, simplemente para la bombeta no tenemos ni registro de cuánto tiempo está abierto el local, porque empezamos a mirar y vemos que ya es centenario y en esa época no había registro.
Lo que pasa es que como damos tanto tiempo y hemos hecho tantas bombas en tantas décadas, para mucha gente ya no piden bombas, piden bombanas y a veces se asocian las dos cosas.
Por su dificultad, por el trabajo que da, se ha ido desapareciendo de muchos sitios, entonces hay realmente muy pocos sitios que sigan trabajando y haciendo bombas, ellos mismos, que no las compren congeladas listas para freír y servir.
Imagino que un pequeño restaurante que vaya a hacer unas bombas y venda cuatro tapas de esas al día, obviamente el trajo no le compensará. Nosotros llegamos a hacer mil o más de mil bombas en un día fuerte.
El logotipo sí que es un globo aerostático y parece ser que en los orígenes en la época aquí en la Barceloneta había un descampado para globos aerostáticos.
Y un aficionado ellos había montado este bar y le puso el nombre en forma del globo aerostático.
Más dudas de las esperadas, dilemas.
Avanzamos, segunda parada, variantes, la evolución de la bomba.
Hay muchos, pero bomba, bomba y poco. Y el que tiene bomba casi ninguno lo hace él, o sea, las compran congeladas, porque ahora ya vienen productos que ya vienen congeladas. Yo tengo de los dos tipos, una congelada y la otra.
Yo cuando empecé aquí empezaba con patatas congeladas y ahora no, ahora todas son naturales. Cada cliente lo nota, porque tú coges una patata congelada y pones una patata hecha al momento y es noche y día.
Una se desade la boca y la otra, bueno, tienes que masticarla.
El objetivo siempre es hacer una bomba nueva o copiar la bomba de otro local.
Bueno, el punto bueno, hacerla nueva es muy complicado, porque ya las han hecho de todas las maneras.
Y hacerlo ya con un tema de carne, como les he dicho antes, piñón y todo lo que ponen, pues ya es una cosa que le tienes que dar tu sabor a la bomba que quieras.
Frutos secos, un machaca en todos los ciudadanos que no se noten, y esto con la carne que ponen, pues todo es rechado, tiene otro sabor.
Y para usted la bomba buena tiene que picar, mucho bomba.
Tiene que picar.
Tiene que picar.
Cada uno, a mejor a ti el picante lo te gusta.
A mí me encanta.
Pero a mí me encanta.
Es algo muy personal.
A mí me encanta, por eso te digo, me encanta.
Esas son las bombas normales, y esta es la bomba congelada, pero bueno, como se recuerda natural, porque tiene que conocerlo bien para que sepas que es congelada o no congelada.
Y esta tiene un poco más de picante, porque ya que me habéis dicho que me gusta más de picante, puesto tabasco, que es un poco más picante que lo demás.
Tras las alternativas, la realidad. Sobre tonel, la bomba es más bomba.
Tercera parada, la visión del forastero.
Hacemos una receta que nos han explicado nuestros padres.
Con un poco de cada uno que nos ha dicho, porque le hemos ido barriendo desde que abrimos el bar, porque hay gente que le gustaba, gente que no.
Y con el consejo de la clientela que hay aquí, que son los que mejor saben lo que es una bomba y como hemos ido barriendo un poco la forma de hacerla.
La barzoneta fue el primer sitio que se bombardeó y tuvo su aceptación hace ya casi 40-50 años que la bomba es una cosa conocida.
Y yo creo que por el carácter de los barteroneses, porque al ser la barzoneta más chacada a bombas, pues a mejor han querido probar el producto originario de la barzoneta.
Yo que sea mejor como solidaridad o como no olvidar lo que pasó, por eso la gente consume la bomba.
Con los secos de la guerra civil, el pasajero inesperado, la piedra roseta.
Ya tengo 84 años y yo nací en la bombeta y sé toda la vida de la bombeta como ha sido, porque siempre he vivido allí.
Y yo sé que nosotros no inventamos la bomba. Ahora la casualidad es que era la bombeta y después hicimos bombas.
Las tapas vivieron en el año 50 o 55.
Entonces empezaron a hacer tapas y ya empezaron a hacer como tapa los caldos, como tapa muchas manderillas, estas cosas que se hicieron como tapas y también se hizo la bomba.
Entonces todos los de la barzoneta quisimos hacer lo que hacía, porque la bomba enseguida cogió mucho raide.
La gente le gustó porque era una cosa que te la comías y quedabas un poco satisfecho.
Era una cosa de, ya le digo, como una bola de patata que era muy semejante a una bomba de aquellos tiempos y que picaba como un demonio, si querías.
Pero como un demonio que a veces la cataban, a veces venían chicas por chicos.
No lo que te pique, aquella mujer, le teníamos que dar un vaso de agua caliente porque claro, el vaso de agua caliente dilataba el poro y lo lavaba un poco.
Porque no podías beber agua fría porque entonces se cerraba el poro y entonces ya no podías vivir de lo que picaba aquella, porque era cayena, era cayena lo que le dabas aquella persona.
Y cuanto más picaba, la gente que iba contigo más se reía, para ver la caracacías.
La bomba la hizo, o sea, la inventó, la coba fumada.
Ellos inventaron esa patata que después pusieron carne encima y nosotros pues, o la perfeccionamos, o la hicimos de otra manera.
Cada uno tiene su manera de presentarla.
La historia nos marca el destino, el lugar claro, la ruta certera.
Parada y Fonda, la coba fumada.
El bar tiene 70 años de historia, más o menos.
Dejaron mis abuelos, continuaron mis padres, nosotros yo mi hermano y ahora está mi hijo mayor.
Somos los inventores de la bomba, mi abuela, particular, hace 60 años.
De aquí salió.
Pues claro, hubo negocio, empezaron a copiar por todo el mundo, pero la bomba salió de aquí.
Mi abuela hizo una croquetita de las suyas y decía, mamá, ¿por qué no la podríamos vender?
Y bueno, empezó a hacer unas cuantas, mi padre la probó, sí muy buena, pero le faltaron.
Entonces mi padre pensó, sí le ponemos un poco de aliol y un poco de picante, ¿qué te pasa?
Nada, probemos, y ya está, aquí ya fue rodar.
La bomba se lo inventó un cliente que teníamos, que la probó picante, no tenía nombre entonces.
¡Joder, esto es una bomba!
¡Esta bomba es una bomba!
Entonces mi padre Kling le puso el nombre de bomba, gracias a este cliente, a los dos años de inventar.
Antes era una croquetita.
Una que es con alioli solo y no pica nada, esa se llamaba de hembra.
Pues había una que tenía alioli y un poco de picante encima, se llamaba de marica por ahí de mitad y mitad.
Después estaba la fuerte que se llamaba de macho.
Claro, en estos tiempos ahora la gente pues tiene que tener mucho cuidado en decirlo,
porque, oiga, ¿qué quiere usted decir con esto?
Antes no había problema, porque había más libertad más en este aspecto, decía lo que decía,
que era una roma.
No, no, ahora tiene que haber mucho cuidado.
Pero era la de hembra, de marica y de macho.
A los que conocemos de toda la vida ellos mismos no nos piden,
dame un macho o un marica.
No hay problema, porque no tienen porqué.
La mamá de Jermel siempre ha sido de la misma tamaño.
La mano de mi abuela y la mano de mi madre ahora.
Lo que había dentro, la parafernalia que hacen ellas.
Y la mía, porque también hago.
No, o sea, y hasta no.
Me puede ser un día un poquito más grande, pero es mínima.
Es manual, o sea, es una cosa de artesanía.
No se hace con máquina, pero con máquina, clá, clá, clá, clá, no.
Eso es hacerla cada una a una, pero aún seguimos teniendo el truco.
Porque la bomba es buena aquí, porque tiene truco.
Los otros ya la dan, y no lo dicen.
Por mí no los la dan nunca.
Llegados al final, no olvidamos el camino.
Carne y patata, arena y asfalto.
Cayena y aioli, marginal y moderno.
Congelada y artesana, turista y autóctono.
Tonel y barra, cayen y más cayen.
No es bomba, es Barceloneta.
La Tapa de Barcelona.
