L'ang에는 vides...
Bueno, segon me da.
Hahaha!
Jo sí.
Veig needles.
Preferehoguem.
Ja ho veig a veure.
Venga, a pasar, senta-los.
¿Qué tal si me esperes aquí mientras me voy al momento?
Sí, lo haré.
¿Por qué no hacéis lo mismo? ¿Y así no vamos adelantando?
Claro.
Mueva enseguida.
¡Joder!
¿De dónde está ese cuerpo, tío?
¿Y las tetas qué tiene que... esas tetas las has visto?
Lleva a tener yo una tetas así y estaría tocando a mí todo el día.
Me parece que le hayan impactado un par de misiles en la espalda y...
¿Cómo se llama, pa? ¿Cómo se llama, pa?
Paula, Paula, Paula, Paula.
Paula, me ha puesto súper cachando en la fiesta, tío.
Vamos, que cuando nos ha propuesto a irnos nos tres a su casa,
casi no lo creo.
Ya, hombre, no es muy habitual, ¿no?
¿Lo sé? ¿Lo sé?
Normalmente no quieren compartirme,
pero hicieron mano a mano conmigo solas, ya sabes.
Es raro que haya querido con los dos.
¿Ya?
Pero no pasa nada.
Somos amigos y somos mayorcitos.
Sólo hay que respetar las reglas.
¿Qué reglas?
Nada de tocarnos, nada de besarnos y nada de lo que tú ya sabes.
Tú en tu sitio y yo en el mío.
Cuando tenemos la habitación, deja que ella lleve la iniciativa.
Y todo irá bien.
Venga, hombre, quítate la ropa.
Ya voy.
Oye, Hugo, ¿tu qué porcentaje de tías es que es para cada tío?
Pues no sé, eso depende del tío, supongo.
Ya, pues eso me refiero, que he visto lo visto.
Yo no tengo muchas oportunidades de encontrarle a alguien especial, ¿no?
Pero déjate de tonterías especiales, hombre.
Que no te has visto en un asiento a tu puta vida.
Lo vamos a pensar bien.
Además, estas cosas unen mucho a los amigos.
Es como la Millie, una experiencia para toda la vida.
Y este será el momento que recordarás cuando seas un viejo punto de palmarla.
Te irás a la otra vida con una jodida sonrisa en la cara.
¿Qué te pasa, Peybol?
No te gusta, no... no quieres hacerlo.
No es eso, Hugo.
¿Entonces?
Cuando pase esto, ¿qué nos queda?
Ya te lo he dicho.
¿Y qué más?
Pues nada más, lo que ha dado a su casa y ya está.
Esto funciona, sí.
No te entiendo.
Pues que no quiero que sea esto y ya está.
A mi Paula me gusta. Me gusta mucho.
Ja te lo he dicho.
¿Cómo te lo gusta, si le acabas de conocer esta noche?
Que te pone mucho.
Que la conocía de antes.
¿Esta es la chica de la oficina?
Con lo que he conocido siempre, pero sí tal o mil veces de ella.
¿A mí?
Siempre vas a lo tuyo.
No escuchas a nadie, no escuchas ni a tus amigos.
Te juro que no...
Jo te juro, te prometo.
¿No has empezado tú?
¿Y por qué no me has dicho nada de la fiesta?
No has dejado tiempo, no has dejado tiempo a la gente tú.
Ya me voy a hablar mal de valor.
Voy a hablar con ella y justo cuando le voy a decir lo que siento,
ahí apareces tú.
Venga, habla. Hablar, darle al paliqui.
Ya ponéis esa cara de... esa carita de gilipollas que ponéis siempre.
Pues nada, ya estamos aquí los tres. Mira qué bien.
Bueno, me lo siento.
No, lo llegas a saber y lo haces igual,
porque siempre lo has hecho.
Desde el instituto siempre igual.
Bueno, ¿y tú qué le habrías dicho?
No sé qué...
Pues no lo sé, Hugo, no lo sé.
Seguramente lo hubiera contado,
lo que sentí cuando la conocí el 16 de noveniente de 2006
en el ascensor, ¿eh?
¿Y cómo desde entonces la enteraba en la puerta
con la ilusión de coincidir con ella
y hablar del tiempo de cualquier tontería?
Y le diría al nudo que se me pone en el estómago cada vez que la veo, tío.
Cada vez que vuelo a superfume,
la escucho... la escucho reírse con esos hoyolitos
que les ponen que estaría todo el puto y abrilándolos.
O, por lo mucho que me gusta la sumanía de leer el periódico
de atrás hacia adelante,
o lo de tomarse el cola caos o un llegado a la oficina.
Y le diría a lo precioso que es.
Porque es muy guapa.
Sí.
Sí que lo es.
En el tiempo, pues...
me habría dicho el enamorado que estoy de ella.
Y lo mucho que me gustaría...
pues hacerla feliz, tío.
Cuidarla...
Yo que sé, tener una vida conjunta,
viajar, dar la vuelta al mundo en autostop,
con una mochila solo y un cepillo de dientes.
Tener una casa con un jardín,
con niños dando vueltas por allí...
Y luego, nietos...
Ya está.
Tú y yo somos amigos y eso está por encima de todo.
Y si esto tenía que pasar así, si el destino me tenía preparado esto,
pues es que Paula no me conviene.
Y ya está.
Aunque siempre mismo con la duda de...
de qué habría pasado si lo hubiera contado parte de lo que siento.
Pero seguramente será mejor así.
Intentaré disfrutar ahí dentro y...
Bueno, ¿para cuándo me estoy muriendo?
Chicos...
Espero no haber tardado mucho, pero si me seguís,
el momento de competición nos entra en un momento.
No.
Uo, estàs segur. Uo.
Díselo, tío.
Dile lo que sientes.
Tío, ¿qué haces?
Lo sé. Just do it.
Uo, uo.
¡Gilipollas!
¿Vamos o qué?
Sí. ¿Sabe qué vamos?
¿Estamos yendo?
¿María?
Marlena, ¿no?
¿Y el otro?
Sí, y los que tiene, no vea.
¿Qué?
¿Cómo es la gente?
¿La gente que miente para conseguir algo?
Yo un cambio de tío transparente o la verdad por delante.
Mira, aquí estamos, tíos, sinceros.
Ya que estaba haciendo cosillas.
En cambio, el otro ahí con su mentira.
Habla con su novia, ahora, la ha montado un pollo, un teléfono.
Acaba le he dicho, sí, que hay que colaborar por delante.
Porque si lo al final recibes, lo que da, ¿no?
Mentira, mentira, que recibes.
En cambio, aquí recibiendo amor.
Concerto de Gilipollas.
No, no es verdad.
Va.
No, no es verdad.
