El Salvador tiene una economía que es centrada en el turismo desde hace los sesenta o cincuenta
del siglo que se pasó. Toda economía centrada en el turismo es una economía que no tiene
capacidad de alto sustentabilidad porque depende de la frecuencia con que los turistas lleguen
a la ciudad y esto depende de la coyuntura económica no solamente interna pero también
externo. Si la economía global está bien, la economía del turismo está bien, si la economía
global está mal, la economía del turismo está mal y los turistas que vienen a El Salvador no se
piensa que se trata de los mismos turistas que se van por ejemplo a la voz o a otros lugares
similares, son trabajadores de Europa, son los de los estratos medios y más bajos de la sociedad
que los vienen para acá. El Salvador no es una ciudad que esté en el circuito del turismo del
tercer. Entonces, a medida en que la crisis en Europa o la crisis en América del Norte afecta
la clase trabajadora, afecta también a nosotros como si fuera las olas después que lanzas una piedra
al agua. Y este complexo está cerca de entre el turístico, el inmobiliario que es visto en los
hoteles de la ciudad, entre estos dos sectores y el poder municipal y el poder estadual que sería
algo como el poder provincial. Pero así no necesitan provincias para estados, es una federación.
Esto crea una dificultad muy grande para los movimientos que están en uso por vivienda,
porque no se sabe, no hay como identificar, no hay como ubicar donde están los creadores de las
políticas. Hay una noción muy vaga de que los empresarios son los creadores de las políticas
de emoción, son los creadores de las políticas de investimientos o de que no paguen las tributas,
pero no hay certeza, no hay como apuntar el dedo y decir, esto es el empresario responsable o
aquel es el otro empresario responsable. Pero los movimientos siguen luchando,
mismo sin informaciones adecuadas, pero saben que están en situación de riesgo y que hay una
cercanía muy grande entre el turístico, el inmobiliario y el estado.
A la vez de la pesada en ese escenario, la lucha que sigue, en estos momentos estáis con un programa
de formación con mucha ilusión, de formación de jóvenes, y en particular discutiendo sobre
comunidades de bien vivir. Hoy comentamos un poco ese proyecto.
Bueno, esto es un proyecto que nosotros en CEAS desarrollamos junto al movimiento del
Sintecho de Bahía en el segundo ciclo de formación política del movimiento.
El primero ciclo ocurrió creo que en 2008 o 2009, y el segundo ciclo empezó el año que pasó.
Hemos visto que los jóvenes ocurrían a las actividades, pero nos involvían, nos participaban
de las actividades y era sumamente muy importante para nosotros que los jóvenes estuvieran participando
de las actividades, dialogando, decidimos que las metodologías que empregábamos no
eran las más adecuadas. Empezamos una búsqueda por nuevas metodologías y encontramos al
Teatro del Oprimido, una creación de algo subual, muy empleada en otros países de
Latinoamérica, también en Brasil, como una herramienta de educación popular.
Por intermedio del Teatro, ha sido posible involucrar a estos jóvenes en las actividades
y franquearles el espacio a la palabra, a su pensamiento, a su acción, y ellos son
los protagonistas de la creación de sus propias actividades de formación, más que
simplemente depositarios de un conocimiento que viene de los oficineros, de los profesores,
ellos son los sujetos de la construcción de sus propias actividades formativas y ese
es un proceso que yo, uno de los mejores procesos formativos que he participado en
mi carrera como educador popular. ¿Pero estáis discutiendo en estos momentos la cuestión
del buen vivir? Como se llega al concepto del buen vivir, es que desde hace 2003 el movimiento
ha cumplido el concepto del buen vivir, pero no hubiera un momento donde es sido posible
reflexionar sobre el concepto del buen vivir. Desde 2012, algunas personas en el movimiento
de Sintecho han viajado para Bolivia, Argentina y entrar en contacto con movimientos indígenas
donde se emplea muy corrientemente el concepto del buen vivir. Para ellos son pareciores
diferentes, pero nosotros entendemos buen vivir como una cosa, y en el diálogo, ellos
percibió que la diferencia no está necesariamente en que yo entiendo por buen vivir como una
cosa y usted otra, pero que en nuestros contextos de vida, en nuestros contextos de vivienda,
en nuestros contextos de sociedad, la noción del buen vivir cambia. El buen vivir en Brasil,
urubano, es diferente del buen vivir en el Brasil, urubano, el buen vivir en Brasil
es diferente del buen vivir en la Amazonía colombiana, por ejemplo, y así va. Porque
es que nosotros llamamos de buen vivir acá, aquí en Salvador. Específicamente que las comunidades
estén el poder de decidir sobre sus propios destinos, que las comunidades puedan ser autosustentables,
que garantan su soberanía alimentar, que garantan su soberanía a respecto de sus propios
cuerpos, que la educación sea asunida, sea un asunto, sea un problema de toda la comunidad,
no solamente de los profesores, que los jóvenes tengan el espacio para su voz, su acción,
su creatividad, que los mayores no se queden abandonados. En fin, hay toda una vasta gama,
una vasta gama de pequeñas acciones necesarias para que se llegue a este concepto de buen
vivir, una lista muy larga. Pero es como si el concepto de bien vivir tuviera una positividad
frente a aquilo que él es negado. Si no tienen asistencia en la mayoría, el pueblo entiende
bien vivir con una mayoría con salud, con buena asistencia familiar, comunitaria, etc.
Si la educación pública está tan normal, ellos entienden que la educación sea un proceso
colectivo, comunitario y así va. En el centro del concepto de bien vivir está la comunidad,
el control que la comunidad tiene sobre los procesos de la reproducción de la vida social,
creo que eso es el central del concepto.
Es ahí como el movimiento pasa de dejar de vivir, ni hacer servicios para sus zonas,
para pasar a reflexionar y discutir sobre ese concepto de buen vivir.
Si hablamos de reproducción de la vida social, hablamos también de que durante la segunda
mitad del siglo XX, la reproducción de la vida social ha sido secuestrada por el Estado,
ha sido tomada por el Estado, la medida en que el Estado se responsabiliza por la salud,
por la asistencia social, por la previdencia, por la educación y la comunidad se ve
a llenada de estas prácticas de reproducción de la vida social.
Con el concepto de buen vivir, esta retomada de las prácticas de reproducción de la vida social,
ellos plantean una nueva concepción de pautas, de militancia y de objetivos,
porque si el objetivo anteriormente sería que el Estado aperfezca la educación
o mejore los servicios de la salud, ahora la reivindicación es otra.
Es que nosotros vamos a cuidar de nuestra salud, nosotros vamos a cuidar de nuestra educación,
nosotros vamos a cuidar de nuestros mayores,
no es más que el Estado venga acá de que nos venga a cuidar de lo que es nuestro.
Tendríamos mucho que seguir todavía debatiendo, pero por ahora es lo que da,
estamos tratando de conversa, agradecer a Manolva, la gente de la organización,
deseas que nos han recibido y abierto su casa,
y invitarles a conocer a Baladre, a participar también,
quién sabe, en alguna publicación colectiva, con sus reflexiones, con su experiencia.
Muchas gracias. Salud.
Muchas gracias por la paciencia, por la oportunidad.
