C
1
hay historias sobre él.
¿Por qué?
A Leudro.
Pero esa es la primera casa.
Da yo Jairo.
Y son 10.
¿Por qué están las personas aquí en este barrio?
Porque...
Se han desplazado.
Lo han hecho desplazar del pueblo.
Y es la única pataña que viene.
¿Y usted también es desplazado?
Sí.
¿De dónde?
Yo vengo de Urrao.
¿De Urrao?
Sí.
¿Y usted está con toda su familia por aquí?
Sí.
¿Cuántas familias cree usted que hay en el barrio?
Hay 150 familias organizadas.
¿Cuánto llevan aquí ya de esas 150 familias?
Pues...
¿Cuándo viene?
16.
16.
16 años.
¿Cuánto?
16 años.
¿Y cuánto hace que usted vive aquí?
Llevaba dos años.
¿Y está mañado?
Sí.
¿Les gustaría que haces aquí?
Pues sí.
Bueno...
Esto es como la historia de todas las familias que están transitadas en el Pacífico.
Un lugar inseguro y, a la vez, seguro para todos nosotros.
Porque, no, contamos con la guerra.
Aunque contamos con algo otras cosas más difíciles,
como el hambre,
como el miedo de que nos atrape unas rocas.
Pero estaremos siempre en presencia de todo esto,
no con la guerra,
sino confiando en la paz de todos nosotros.
Estos son los caminos de la casa.
Estos son casas de pura madera.
Cada casa tiene una salida.
Como por el del de entrar.
Salir.
Y volver a salir.
Los niños tienen cara de ser alegre, felices.
Salimos de un lado, entramos a otro.
Y estamos organizados.
Así, como una comunidad dina.
Tenemos que hacerlo.
Así tengamos dificultades en la vida.
Tenemos logrado hacer lo que tenemos en estos momentos.
Todo esto.
Personas alegres, tristes.
Las caras de las familias son alegres, tristes.
Y entre todas encontramos la paz.
Aunque todo debe ser igual.
Tenemos que dejar de soñar.
¿Y a dónde llega?
¿Y a dónde llega esa bomba?
Llega a otro país.
Llega a otro país.
¿Y a dónde llega esa bomba?
¿Y a dónde llega esa bomba?
Cojimos los globos, escribimos los sueños.
En un papel o en el globo.
Nos escribimos para probar para la piedra.
Y los tiramos.
Uno escribe el deseo y que haya el aire y que se cumpla.
No hay muchas veces pensando en cómo es haber en el futuro.
Lo ponen a pensar un rato de cómo es haber uno en el futuro.
Quiera saber dónde se van esos globos o qué se hacen.
¿Qué pasaría con esos sueños?
Y algún día se lo encontrará aún así.
Pues mucha fantasía.
Urbánico es un sueño.
Es un sueño de pensar el tema de ser ciudadanos,
de ser ciudadanos en una ciudad como Medellín.
Una ciudad llena de contradicciones.
Entonces es jugarse por ser ciudadano.
Acá puedes recorrer las calles,
vivirlas, apropiarse de ellas, sentirlas.
Hola, yo veo.
¿Cómo se ve?
Mi celo es solo.
El celo es como un pallicón.
¿Palecaslo?
Mira, muy ciega.
No, no me mire mis votos.
No le gusta. Tome feo.
Qué chévere es.
¿Solo lo mismo lo hizo?
Mi amigo.
Para mí Urbánico es algo...
como nosotros nos queremos expresar.
Por medio de eso nosotros nos expresamos como nosotros queremos.
Pues le comunicamos a la ciudad lo que nosotros sentimos,
los sueños que tenemos, todo esto.
¿Dónde se han marchado?
Ese se puede rellenar.
Que vamos a ver qué vamos a organizar.
Él íbamos a hacer un dibujo,
después le vamos a recortar para salir a organizarlo,
o qué vamos a pegar nuestros sueños,
que íbamos a recorrer la ciudad y disinvió de nada.
¿Qué tiene Paloma?
Una de las redes que han hablado.
¿Y los corazones?
Y los corazones.
Y los corazones.
Y los corazones.
Y los corazones.
Y los corazones.
Y los corazones.
Y los corazones.
Y los corazones.
Y ya fue que una serie de desencrenas en el corazón.
Yo creo que fue la serie de desencrenas en el corazón.
Yo creo que fue la serie de desencrenas en el corazón.
Pero el papel...
¡Ahhh!
Ahí en Urbán y Cozemos aprendimos a tratar el honor
como personas también
y a abrigar a sobresarial.
Nos siendo como nosotros mismos,
nos siendo como lo demás
y comportándonos como las demás personas,
sino como nosotros mismos.
¡Hola!
Eran varias personas.
Resultaron por todos lados.
Eran de colores.
Y los colores eran fantásticos.
Tan fantásticos que parecía un arco iris.
Como cuando cae el atardecer.
Hay personas que si sueñan
y que como no sueñan,
uno puede lograr las cosas.
Es muy bueno no soñar
y lograr las cosas que uno quiere.
Si yo quiero ser feliz,
y ser canto...
Ser feliz es una...
Si yo quiero ser feliz,
una carita feliz.
Esta mano sirve de apoyo
para que no se nos mueva el papel.
Hicimos...
Ah, yo pinté una cámara.
Porque a mí me gustaría ser fotógrafa.
¡Listo!
Ya quedó el arquero.
¡Ay sí!
¡Estoy tapando!
¡Ya!
¡Ya!
¡Ya!
¡Estoy tapando!
Falta de palo por aquí.
Yo pienso que ellos
tienen la fortuna de ser tan jóvenes
haber tenido ese espacio
para hacerse esas preguntas
y mirar a ver cómo van a ser
para recorrer ese camino
entre lo que quieren ser
y lo que son en este momento.
Soñaba y soñaba y soñaba,
pero nunca lo escribía
ni nada.
Solamente para mí.
Ese preguntarse,
ese cuestionarse
es una cosa que también
necesita esta ciudad
y necesitan los individuos.
Pues, yo siento que es vital.
Es vital darse un espacio
para preguntarse y cuestionarse
sobre quién soy,
pero aquí, en esta ciudad.
Nos llevaron a partes
donde lo que nosotros
queríamos hacer,
entonces a mí me llevaron
a Atelier de Antioquia,
hice una nota.
Como este proyecto se trata
de acercar un poco
estos pelados a sus sueños.
Yo hice una grabadora
porque, pues, yo quiero ser periodista.
Entonces, yo hice una grabadora
para, pues, que toda la ciudad
sepa lo que nosotros queríamos ser.
No lo pudimos hacer,
no lo pudimos hacer,
no lo pudimos hacer.
Nos pusimos en muchas cosas.
Fuimos ante un señor
que tenía como una academia de baile.
Y también fue muy bonito
porque, pues, nos mostraron los videos
donde bailaban como baile.
Uno esculló un papa,
otros platas,
nosotros maracuyá,
otros una piña,
otros manzanas,
otros peras.
Y nosotros pensábamos
qué vamos a hacer con esto.
Y con esto no se va a hacer
como una comida.
Y, al final,
la final,
fuimos allá.
Lo conocimos.
En Atelier de Antioquia
enseñó que por eso
se podía hacer
una comida china
por esas cosas
que nosotros habíamos llevado.
Y hicimos un short film
con short suits.
¿Cómo se llama ese plato?
Este.
Como short suits.
Yo pintaba,
pues, a pincel.
Y el hobby era,
y el hobby era como cocinar.
Y se ha ido como viendo
lo que era el hobby
y se lo ha ido viendo
como parte del oficio.
Es súper espectacular.
Pues, habíamos muchos
que no habíamos ido
nunca al estadio.
A ver, jugar.
Y nos tomaron muchas fotos.
Y nos tomamos fotos
con el,
con la mascota
del pasto,
unos.
Y otros nos tomamos
con la mascota nacional.
Uno conocer personas
que uno pase el tiempo
con ellos
y uno sea feliz
y no triste
por ahí haciendo nada.
En el taller 7.
Bueno, entonces la rockera.
Señorita Jasmine.
Señorita.
Achari, qué pena.
Mario.
Expliquen, por favor,
qué van a hacer allá.
Actúan en el parque de Berrío.
¿Hilde Brando?
Sí.
Es una presentación.
Está partiendo.
Marlon.
Hilde.
¿Y qué pasa en la estación Veracruz?
La estación Veracruz.
Bueno, entonces aquí
en la Veracruz.
Y aprendimos a tolerar
en el grupo,
hacer ya las cosas
como más unidos.
Cuando ya hemos
tomado una decisión,
la tomábamos entre todos,
organizábamos las cosas,
como fue la,
lo que salimos a hacer
en el Beijing.
Y es difícil estar con personas
que no,
que no nos entendamos ambos.
Entonces,
que este quiera ser una cosa
que nos da acuerdo,
que resultamos discutiendo
cada momento,
entonces es muy difícil.
Pero es muy bacano
trabajar también en equipo
porque muchos tenemos ideas
bacanas,
que no las tengo yo,
el otro las va a aportar,
entonces podemos hacer algo
muy bacano.
Yo creo que lo bueno
de este tipo de procesos
es que se logran cosas
en doble vía.
Se logran cosas,
tanto para los jóvenes,
como para nosotros.
Se logran cosas para ellos
porque ellos se pueden,
se pueden hacer preguntas
que no se habían hecho,
pero sobre todo para nosotros
por acercarnos
a otro tipo de realidades
y por hacernos preguntas
sobre la inclusión social.
Pues porque ese es un tema
en la ciudad,
pues Medellín es una ciudad
excluyente,
Medellín es una ciudad
que no le ofrece oportunidades
a todo el mundo.
Entonces hacernos sobre
preguntas sobre ese tema,
es muy importante.
Urbánicos puso en la ciudad
a través de los carteles,
a través de los volantes,
a través de el esténcil,
eso que quieren ser esos jóvenes
y eso que también queremos ser
nosotros cuando pensamos
una ciudad excluyente.
Hicimos el recorrido por la ciudad
de donde íbamos a partir
poniéndonos zapatos
de otras personas,
como por ejemplo,
como los gamines,
personas que son
de muy bajos recursos.
Ya decidimos hacer
algo que animara la ciudad
en todos los lugares de Medellín
y todos escogieron su personaje,
ninguna leyenda haga eso,
alguna cosa,
sino que todos escogieron sus personajes
y lo que querían hacer
mostrar en Medellín.
Nos verán como bichos raros.
Para mí no es normal
que uno mire raro una persona
porque todos somos iguales,
todos somos humanos
y hay que mirarlos igual,
como uno lo ve en las otras personas
hay que mirarlos a ellos
porque tienen muy poquitas cosas,
no significa que ellos
no tengan sentimientos,
no sean humanos,
entonces eso es muy bueno
porque uno poniendo zapatos
de otras personas
puede ver muchas cosas,
como lo miran a uno,
como se siente uno.
Lo que nosotros queríamos mostrar
con cada personaje
es que todos vivimos en una ciudad,
todos estamos en esta ciudad,
todos pensamos diferentes
y con las formas de pensar
como sean,
pero estamos aquí ya.
Las señales,
los disfrazes,
los regalos,
todas esas cosas fueron a partir
de cuando uno pregunta
cómo quieres ser en la ciudad,
cómo quieres ver la ciudad,
cómo te la quieres encontrar,
cómo sería una ciudad
más amable para ti.
Cuando nosotros seguimos
y les íbamos a dar alguna cosa,
una bomba,
algunas personas nos preguntaban
que sí, que valía,
porque todo en esa ciudad
nunca se regala nada.
La policía no le diga dónde estoy,
la policía no le diga dónde estoy.
Como la estrella de los...
de los...
de la norma de tancito
de cuando muera una persona,
poniéndole un corazón
que no haya tanta muerto,
pues que no haya tantas muertes
por cosas de tránsito,
entonces que todo pueda,
pues que todos tengan vida,
que eso no sea como ya las normas así,
sino que sean como
tanto como el luto,
y es uno de una persona,
no lo vea como con vida.
Yo creo que la ciudad
también necesita esas cosas,
necesitan un tiempo, pues ver cosas
lindas, ver gente
sonriendo, ver gente
entregando corazones,
pues la gente necesita eso
en la calle también,
para reconciliarse también con la ciudad.
Cuando fuimos a hacer el corazón,
toda la gente íbamos entregando
las partes del corazón,
toda la gente se iban y la hacían,
y cuando vean que se iban a volar,
se sentaban ahí en el círculo
y todo nos pareció muy bueno.
Esto de los proyectos con los jóvenes,
es muy bueno.
Me gustaría que hubiera más proyectos
con esto, no solamente para nosotros.
¡Suscríbete!
¡Suscríbete!
¡Suscríbete!
¡Suscríbete!
¡Suscríbete!
¡Suscríbete!
¡Suscríbete!
Esto de los proyectos con los jóvenes es muy bueno.
Me gustaría que hubieran más proyectos con eso,
no solamente para nosotros,
sino para otros jóvenes,
para que aprendan de lo que nosotros aprendimos.
Para coger más los vicios,
que vi armas en comunidad.
Como nosotros, mire, nosotros peleamos horrible.
Todos, no nos podíamos ver.
Y ahora, somos una inmugre, como se dice.
Nos queremos mucho.
Atrás de esos proyectos aprendimos a conocernos.
Y ojalá la gente viera y apreciara las cosas,
las oportunidades que le da la vida.
Tenemos una versión errada de hablar de comunicación
a través de medios masivos de comunicación.
Cuando la comunicación es una cosa tan sencilla
de sentarnos a conversar y yo poder entender tus códigos
y que vos entendás los míos,
es así una cosa tan elemental,
obviamente tan difícil porque no es fácil
entender los códigos del otro.
Una parte del problema de esta ciudad es que no nos sabemos comunicar.
No nos sabemos comunicar
y después no sabemos escuchar lo que el otro nos está comunicando.
Entonces ahí, en esa preocupación, fue que nació Urbánico.
Es como que aprendamos de nuestras capacidades
y nuestras debilidades a comunicar lo que queremos ser,
lo que queremos saber, lo que queremos pensar
y a escuchar lo que nosotros quieren ser,
lo que piensan, lo que hacen.
Y tratar de respetar.
Y de conciliar, y de conversar, y de dialogar
eso que el otro quiere ser.
Y de conciliar, y de conversar, y de conversar.
Y de conciliar.
