La idea era realizar una serie de clips musicales que recogieran diferentes canciones navideñas
o villancicos tradicionales de toda Colombia. Sin embargo, sabíamos que por tiempo no podíamos
recorrer cada una de las regiones y recoger cada uno de sus sonidos, pero sí podíamos hacer
una selección que nos diera una especie de retrato de cómo sonamos y cómo sentimos.
Nuestro recorrido inició por Boyacá, uno de los departamentos colombianos con los más variados
parajes y los más hermosos colores en sus paisajes. Nuestros invitados y anfitriones a la vez
fueron los integrantes del grupo Cadi Van, los jóvenes músicos que ya desde hace muchos años
están dedicados a la música Carangá en Zogamos. La carrera es amor, es paz y le canta las cosas
bonitas de la vida. La carrangá nace precisamente cuando el campesino se inspira viendo lo que lo
rodea e inmediatamente que tiene esos animales sembrados a la mujer que ama la que tiene al lado
y te viene a hacer la carrangá. Es una canta que se volve canción por medio del requinto,
el tiple, la guitarra y lo guachará, pues las adaptaciones para interpretar un villancico en
la música tradicional Boyacense, la carrangá. Básicamente tomamos el villancico tradicional como
se interpreta, por ejemplo Tutaina, que es uno de los clásicos, que se interpretaba más o menos el ritmo de Valls.
Lo pasamos a la música carranguera, en especial al ritmo de Rumbita, y sonaría así.
Tu taina tu turuma, tu taina tu turumaina, tu taina tu turumá, tu taina tu turumaina,
tu taina tu turumaina, tu taina tu turumá, tu turumá, tu taina tu turumaina. Los pastores de Velen,
que nena dorar a mí yo, la Virgen y San José, lo recibe con cariño. Los pastores de Velen, que nena dorar a mí yo,
la Virgen y San José, lo recibe con cariño. Tu taina tu turumá, tu taina tu turumaina, tu taina tu turumá, tu turumá, tu taina tu turumaina.
Te reyes Velen también, unicienso mi rayolo, a dorar a Dios su bien, como el más grande tesoro, vamos todos a cantar.
Con amor y alegría, porque ganas de llegar, en el cielo se vencía. Tu taina tu turumá, tu taina tu turumá, tu taina tu turumá, tu turumá, tu taina tu turumá, tu turumá, tu taina tu turumá.
El primer reto que tuvimos como equipo de producción fue el clima, pues la lluvia no nos permitía o nos hacía muy difícil grabar en los exteriores del pueblito Oyasense.
Finalmente, logramos encontrar un rincón dentro de la locación que nos permitiera grabar, sin que la lluvia nos afectara tanto.
Lo que hicimos fue hacer varios planos generales del grupo, cantando o interpretando los dos villancicos y después los combinamos con planos medios y cerrados.
Para finalizar, a John Mario, nuestro camarógrafo y director de fotografías, se le ocurrió la excelente idea de fotografiar a cada uno de los integrantes del grupo,
utilizando como fondo el hermoso cielo Oyasense.
El villancico, básicamente, pues desde cuando era niño, la represencia es que tengo ese medio en la cabeza, es cuando estaba pronto en la casa de mis abuelos, en el campo,
se compartía allí de pronto, a la luz de pronto, de un minito, unas galletas, un villancico que le cantaba precisamente el nacimiento del niño Dios.
El otro fue Campana sobre Campana, que le hicimos una adaptación entre merengue carranguero y rumbita carranguera.
Originalmente suena Campana sobre Campana, como uno suena a nosotros.
Campana sobre Campana
Campana sobre Campana, y sobre Campana una asomaste a la ventana, veras a un niño en la cuna.
Campana sobre Campana, y sobre Campana una asomaste a la ventana, veras a un niño en la cuna.
Campana sobre Campana, y sobre Campana una asomaste a la ventana, veras a un niño en la cuna.
Campana sobre Campana, y sobre Campana dos asomaste a la ventana, ya ha nacido el niño Dios.
Campana sobre Campana, y sobre Campana una asomaste a la ventana, veras a un niño en la cuna.
Campana sobre Campana, y sobre Campana una asomaste a la ventana, veras a un niño en la cuna.
Campana sobre Campana, y sobre Campana una asomaste a la ventana, veras a un niño en la cuna.
Campana sobre Campana, y sobre Campana una asomaste a la ventana, veras a un niño en la cuna.
Campana sobre Campana, y sobre Campana una asomaste a la ventana, veras a un niño en la cuna.
Campana sobre Campana, y sobre Campana una asomaste a la ventana, veras a un niño en la cuna.
Campana sobre Campana, y sobre Campana una asomaste a la ventana, veras a un niño en la cuna.
Campana sobre Campana, y sobre Campana una asomaste a la ventana, veras a un niño en la cuna.
Cuérmete niño chiquito, que tu madre me la hará.
Cierra pronto tus ojitos, porque me entriste ceda.
Campana sobre Campana una asomaste a la ventana, veras a un niño en la cuna.
Cuérmete niño chiquito, que tu madre me la hará.
Cierra pronto tus ojitos, porque me entriste ceda.
Campana sobre Campana, y sobre Campana una asomaste a la ventana, veras a un niño en la cuna.
Pero la alegría solo nos duró hora y media, el aguacero se dejó caer y tuvimos que refugiarnos de la lluvia mientras veíamos a un llanero de verdad correr con su ganado bajo el torrente de agua que caía.
Al descampar, grabamos el segundo villancico, ya más cerca de la finca. Finalmente, la música, los niños y la experiencia compartida hicieron que la espera y el retraso por la lluvia realmente no importaran.
El villancico para mí es la tradición desde cuando estábamos pequeños que con nuestros padres lo escuchábamos. Siempre escucho un villancico y una vez se refleja la parte de la Navidad.
Este segundo villancico se llama Salverra y Neymarre. Hemos rescatado un aire de joropodo venezolano que es la fusión de los dos llanos. Esa es un golpe de gaita venezolana.
Acá lo interpretamos en este villancico.
El jardín del cielo, la madrugación.
Salverra y Neymarre, salve lucha amor. El jardín del cielo, la más bella flor. Salverra y Neymarre, salve lucha amor.
El jardín del cielo, la más bella flor. El jardín del cielo, la más bella flor.
El jardín del cielo, la más bella flor. El jardín del cielo, la más bella flor.
El jardín del cielo, la más bella flor. El jardín del cielo, la más bella flor.
La madradabula con sus finos dientes le comió la paja. Ay, niño inocente, le comió la paja. Ay, niño inocente.
Salverra y Neymarre, salve lucha amor. El jardín del cielo, la más bella flor.
Atravesamos parte del mar Caribe para llegar a nuestra siguiente para San Andrés Isles.
Desde que aterrizamos sabíamos que el clima no iba a ser venebolo con nosotros.
San Andrés estaba en medio de una tormenta tropical.
Al encontrarnos con Feliz Michel, del grupo tradicional Creole, decidimos que íbamos a esperar hasta el otro día a ver si el clima nos daba algo de tregua.
Como era de esperarse a la mañana siguiente el clima no ama y no, así que decidimos grabar en interiores algo que no teníamos planeado.
Utilizamos como locación una iglesia bautista en el sector de las lomas donde los raizales son nativos de la isla vita.
El reggae es como una fuerza de una fuerza reentora para los músicos y los que les gusta la música aquí en San Andrés.
Fue un despertar, un amanecer. Bueno, el mento ya es locura, es la música más rápida que tenemos en nuestra folklor musical.
Es una música de rumba, de espelú.
Bueno, aquí en San Andrés Silent Night, o en español sería Noche de Paz, es una canción que siempre se ha cantado.
Se ha cantado en una forma casi clásica, pero nosotros le hemos puesto un ritmo reggae y ese es el que vamos a hacer ahora.
La música es muy rica.
Es una canción que se ha cantado en el sector de la isla.
Es una canción que se ha cantado en el sector de la isla.
Es una canción que se ha cantado en el sector de la isla.
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
¡A la isla!
