¿Qué tal? Soy el doctor José Vitrán de la Fundación Neurosiquiátrica de Santiago Nepsis.
Estamos acá en Apoquindo 4800 y somos una fundación que nos dedicamos al tema de la
salud mental, como dice nuestro nombre. Hoy nos hemos reunido con el doctor Danilo Quiroz,
quien es el director académico de la Fundación, psiquiatra por supuesto y especialista en trastornos
del ánimo, y el doctor Carlos Sagredo, quien es el director médico de la Fundación Neurosiquiátrica
de Santiago, también psiquiatra y especialista en trastornos del ánimo. Y nos hemos reunido para
hablar de un tema que consideramos de extrema relevancia y vamos a discutir por qué nos parece
tan importante, que es la depresión, depresión, palabra, concepto, tan manoseado, tan divulgado
a veces incluso erróneamente y por qué no decirlo muchas veces, subestimado en cuanto representa
sufrimiento para quienes lo padecen, impacto y costo para la sociedad toda. Quizás debiéramos
abrir entonces hoy día hablando por qué es tan importante que hablemos una vez más de depresión.
Colegas, no sé quién quisiera partir, a lo mejor con algunas ideas sobre este tópico.
A ver José, hablar de depresión es tremendamente importante si uno lo mira del punto de vista de
la sociedad, entendiendo que la depresión es una condición que confiere a la sociedad entera una
carga muy importante en términos de costos asociados a esta condición. Los costos asociados a la
condición tienen que ver con reducción de capacidad para vivir una vida plena o una vida
productiva o porque la vida se corta prematuramente, así es como se miden habitualmente la carga de
las distintas condiciones. Danilo, pero te interrumpo, porque tú estás hablando del costo que
tendría esta condición que no necesariamente el público considera o no todo el público,
toda la gente considera una enfermedad siquiera, que no si pudieran no considerarla una condición
médica o una enfermedad, mal podrían a lo mejor la gente que ve esta conversación entender cómo es
que esto puede terminar provocándole costo económico de otro tipo a la sociedad toda. Entonces,
quizás en este proceso de aclarar concepto sería quizás fundamental que nos pronunciáramos respecto
de por qué la depresión, qué es la depresión. Es una pregunta muy importante porque es central
y no es sencillo de explicar, no es sencillo de explicar. Uno porque en salud mental y en
psiquiatría no conocemos cómo funciona el cerebro a cabalidad, no sabemos lo que pasa dentro.
Sabemos harto, pero es muy poco digamos. Sabemos mucho, pero no es suficiente para
decir exactamente, mira, esta enfermedad consiste en esto y por eso produce tales síntomas y como
produce tales síntomas de esta forma se trata de esta manera. Eso no tenemos, como dice tú,
sabemos mucho, pero eso no es suficiente. Sin embargo, uno puede inferir a través de
comportamientos, a través de los cambios que experimenta la gente, que hay ciertas condiciones
que se comportan de cierta manera y que representan una anormalidad en relación a lo que uno espera
para el resto de la población. Claro, pero como no se ve, como no sangra, como no hay una
tumoración y como es algo que es conductual, esto es parte también del estigma, no cierto,
del estereotipo de que como son cosas de la conducta de las personas, yo las puedo inventar o
cualquiera las puede inventar y de ahí viene una desconsideración acerca del enfermar depresivo.
O sea, esa es la primera razón por la que tendríamos que hablar, creo yo, de depresión,
digamos, es por la carga, así como hay una gran carga de enfermedad y una gran carga de estigma,
de estigma sobre los pacientes con enfermedades anímicas, pero también desde la población,
digamos, desde la gente. El público general. El público general de dudar y entonces compararla
con fenómenos que son normales. Yo también he estado abajonejado porque se me murió un amigo,
pero no iba al doctor y no tomo remedios. Esta cuestión es de la gente que tiene tiempo para
deprimirse. No, no, no, no, no, yo no tengo tiempo para esas cosas. O esto es un invento de los psiquiatras,
te fija. O los ricos se pueden deprimir como eso, ¿no? Efectivamente. O sea, hay que hablar en el
fondo, tal vez desde ahí, desde entender qué es lo que pudiera pensar la gente, digamos,
y tal vez explicar que la depresión a veces es difícil de diferenciar de reacciones normales,
es difícil diferenciar de la tristeza. Todos hemos experimentado tristeza, ¿no? Todos hemos
experimentado dolor, emocional, por pérdidas, por duelos, por rupturas. Y eso no es depresión. Eso
no es depresión. Pero como todos lo hemos experimentado, muchos tendrán a pensar,
ah, sí, yo he estado deprimido. Y entonces lo que a ti te pasa no es tan grave, porque yo lo superé.
Entonces eso es claro. Y sin remedio, y sin ninguna. Y sin ayuda, sin psicólogo.
Y ese es el primer punto, porque depresión consiste en un cambio de ánimo. Y ahí uno puede decir,
sí, pero a mí también me ha cambiado el ánimo. O sea, tengo un problema en el trabajo, tengo un
problema en la casa y mi ánimo... Me cambia todos los días. Me cambia todos los días. Exacto,
el ánimo cambia todos los días. Y este es el síntoma central de la depresión, un cambio del
ánimo hacia abajo, que es persistente y que uno no lo puede modular. La mayor parte del tiempo,
la mayor parte de los días, por un periodo de tiempo que uno considera prudente. Ahí las categorías
dirán dos semanas o algunas personas consideran que es necesario más tiempo para decir eso. Pero
tiene que haber un cambio particular. Pero muchas veces la gente entiende por ánimo la energía,
no más. Estoy con ánimo, no estoy con ánimo, refiriéndose a cuánta energía corporal siente.
Exacto. ¿Cómo estás usando el término ánimo cuando dices la depresión? Tiene como núcleo
central de lo que se enferma lo anímico. Esencialmente tres cosas se mencionan como
características del ánimo. Una es la tristeza, es la sensación de malestar. Me siento mal,
me siento triste, me siento apagado, me siento con mal ánimo. La segunda es la sensación de desesperanza,
la sensación de que el futuro no es como yo espero, o se ve negro, o se ve oscuro, simplemente no se
ve. Y el desamparo, la sensación de poder no estar sintonizado con otras personas, que otras
personas me puedan entender o me puedan acoger y me puedan ayudar y sentirme desamparado en esta
situación. Muy solo. Eso uno podría decir, uno podría agregar muchos más elementos para describir
qué es lo que es ánimo, pero la tristeza, el desamparo y la desesperanza son hechos bien
nucleares en la cualidad distinta que tiene este ánimo para referirnos a un ánimo que es anormal.
Claro, parece muy anormal porque hablas de que un individuo por estar deprimido va a mirar la
realidad con distorsión, como si estuviera loco. Ese es otra parte del estima, porque yo creo que
nos movemos en un tiempo en que en una época en que el estigma para la psiquiatría y para la
depresión viene desde los dos extremos. Por un lado se frivoliza, cualquiera estado deprimido,
yo estado deprimido, ponga esfuerzo, pon lepino. Y por otra parte, yo no estoy loco, no tengo por qué
tomar un remedio, no tengo por qué ir al psiquiatra. Entonces, sin embargo, en lo que describe
Danilo, pareciera ser que la depresión hace algo a nivel del aparato mental del individuo que no le
permite evaluar la realidad tal cual es. La desesperanza, ¿qué significa? ¿Que las cosas no van a
mejorar? De acuerdo, pero hasta ahí uno podría decir que es un cambio cuantitativo en relación
a la experiencia habitual. Lo anormal, lo que no está bien, es que eso sea persistente y la
mayor parte del tiempo. Porque cualquiera de nosotros ante una situación específica puntual, por
ejemplo un duelo o por ejemplo algún otro tipo de pérdida, uno podría tener un muy mal momento
en la vida y sentirse triste, desesperanzado, desamparado. Pero uno lo logra modular. Pasa la
noche y el otro día, mira, no, en realidad las cosas son de otra manera. O logro decir, no, voy a
enfocar mi esfuerzo por este otro lado, o voy a hacer las cosas de esta manera. Y ahí es donde
viene la anormalidad, que la gente en depresión no puede hacer eso. Es más fijo, es más rígido y
se instala persistentemente. ¿Ya? ¿Cómo eso lo detectamos en la clínica? Preguntándole a la
gente, bueno, y este estado de ánimo es algo que ha sido la mayor parte del tiempo casi todos los días,
todos los días durante x cantidad de tiempo, dos semanas, un mes, dos meses, los tiempos que usted
me ha dicho que está mal. Si eso es así... ¿Cuánto tiempo la gente debiera pensar que ya es tiempo de
consultar, que es tiempo de pensar, que a lo mejor me enfermé de esta cosa? Dos semanas, tres semanas,
un mes. Para ese punto en particular, que estamos hablando del ítem tristeza, del ítem depresión,
ánimo, para ese punto en particular uno lo que se dice es que dos semanas pegado de esa forma no es
normal. Sin embargo, lo que ocurre en la práctica es que la gente consulta tres meses después porque
efectivamente es algo que se va instalando de a poco y uno al principio no se da cuenta y lo pasa
desapercibido. Sin embargo, cuando empieza a ser la mayor parte del tiempo y cuando se empieza a notar
de afuera, cuando otras personas ven que esta persona está distinta, se le ve más apagado, se
le ve más triste, uno trata de acercar y ya no responde de la misma manera, eso está raro.
Cuando eso ya se nota es porque han pasado probablemente meses, no es una cosa de habitualmente
días. ¿Y ya es más grave? ¿Ya es más severo si se nota? Sí se nota, claro, claro, es un índice de
gravedad, el que se note las cosas, el que una persona pueda modular en parte esto. Yo me siento
mal pero trato de hacer las cosas y cuando ese esfuerzo ya no me alcanza, me queda corto, no,
eso es peor, eso le da una mayor gravedad. También habría que pensar un poco y mientras hablamos
de esto yo creo que todos tienen una misma experiencia, vemos muchos pacientes y uno tiene que
explicarle esto a los pacientes y al menos lo que me gusta hacer con los pacientes es explicarle
cómo funcionan las emociones normales para poder diferenciarlo de algo que pudiera ser
a normal. Y en este caso, que estamos hablando de una emoción que tiene que ver con el polo de
la tristeza, en general uno tiene que considerar que estos cambios emocionales que todos sufrimos,
primero suelen estar en reacción, cuando son normales en respuesta a un estímulo, o sea que en el
fondo si estoy sintiendo esto y no hay un estímulo debería estar atento, no necesariamente implica
patología pero debería estar atento. Lo segundo es que tiene que haber una cierta proporción en
la respuesta, y la proporción de la respuesta tiene que estar en términos de intensidad y en términos
de duración. Pero somos todos tan distintos. Sí, pero en respecto de mí mismo, yo sé cómo yo
reacciono frente a las cosas normalmente y entonces tú decías tal vez dos semanas así,
puede estar mal. A lo mejor no tanto se que lo que ocurrió fue el fallecimiento de un ser querido,
por ejemplo, y ahí podría estar y yo podría comparar con otras situaciones parecidas. Entonces
tiene que haber una proporcionalidad en la duración, comparándome conmigo mismo, insisto, y con la
intensidad sintomática. Y el otro punto que es muy relevante es la frecuencia, porque pudiera ser
que yo tenga una razón para experimentar este ánimo en tristecido, que la duración sea relativamente
breve, pero todos los días me está ocurriendo y todos los días encuentro algo para estar en
tristecido y entonces paso la mayor parte del día, la mayor parte de los días, tristecido. Y eso
probablemente también sea una señal. Quizás agregar solamente que uno esperaría que cuando
algo me causó la tristeza o puede no ser tristeza, porque eso también puede ser un problema. La gente
a veces espera que para que alguien esté deprimido es porque está triste, se ve triste, llora. Pero
esto es que los sentimientos que pueden estar en el núcleo de lo depresivo a veces no son
tristeza, puede ser la sensación de fracaso, de un vacío profundo, de no sentir, desincentido,
y no la tristeza. Pero uno esperaría que algo que me lo provocó esté muy cerca del síntoma y
que a medida que me alejo de aquello que lo provocó me vaya aliviando. Bueno, no pasa así con la
depresión. La depresión se hecha andar y puede todavía aumentar bastante y sin embargo me estoy
alejando de aquello que supuestamente lo provocó. Y esa es una de las dificultades a la hora de la
clínica de uno, poder definir si este ánimo es evidentemente distinto o es proporcional en relación
a lo que puede estar ocurriendo. Y dos cosas en ese sentido. Uno, la gente se está sintiendo triste
porque le está ocurriendo algo ya y habitualmente las depresiones y ese es un problema que tenemos
es que en general se desencadenan y se perpetúan cuando está ocurriendo algo. Más bien uno podría
decir siempre está ocurriendo algo y muchas veces lo que ocurre y este es otro síntoma de la depresión
y vamos a ir hacia eso, es que las personas distorsionan como ven las cosas. Entonces algo
que había estado ocurriendo, por ejemplo no sé, no estoy satisfecho con la situación en la cual estoy
viviendo o no estoy contento con lo que estoy haciendo o me pasó o estoy sufriendo un duelo.
Efectivamente una situación que me genera pena, tristeza, pero de pronto mi conducta empieza a
cambiar en relación a eso. Y yo atribuyo a eso que me genera tristeza, congoja, aflicción, atribuyo
a esa es la razón de mi tristeza y uno no lo puede separar. Se la adjudica y uno no lo puede
separar. Posterior y claro. Y la verdad es que creo que esa es la causa porque es lo que uno puede
ver, así uno funciona, uno funciona, me pasó esto, me siento así de malo. Pero la verdad es que no tiene
nada que ver o es simplemente la coyuntura. Muchas veces voy a utilizar un ejemplo, las personas
dicen no, lo que pasa es que yo estoy sufriendo por un duelo que no he elaborado de hace muchos años.
Uno dice pero mira, ese duelo lo vi usted hace 10 años atrás y la verdad es que estuviste 9 años
sin depresión y ahora te deprimiste. O sea en ese sentido uno está mirándolo con mucha pena ese
evento de pérdida, porque ahora me siento triste y me contacto con ese momento de pérdida, pero eso no
quiere decir que esa sea una causa, es un elemento más obviamente y puede en ese sentido ser también
parte de lo que haya que ser en términos de tratamiento, pero no entenderlo como una causa o como
un desencadenante en ese momento. Y lo segundo para enlazar lo que estamos hablando de la tristeza,
como uno de los síntomas cardinales de la depresión y ese es uno de los elementos de juicio y que a
veces puede ser muy difícil o puede ser complejo de diferenciar. Esto es normal, no es normal,
es excesivo para lo que uno espera, pero aquí vienen los demás síntomas de la depresión,
que se van sumando. Ya mencionamos uno que es la distorsión cognitiva. Lo cognitivo. Exacto,
como las personas empiezan a mirar las cosas de una manera distinta, empiezan a mirar la mitad más
vacía del vaso y son incapaces de mirar la mitad llena. Danilo, antes que pases a la otra, quizás
a veces a la gente le puede ayudar a imaginar la depresión, yo digo como una enfermedad del cristalino
con el cual uno mira la realidad. El cristalino del ojo. El cristal con el que miramos la realidad.
Y puede ser útil para entender por qué, por ejemplo, si yo miro la realidad actual y mi
cristalino está opaco o pintado de gris, soy capaz de no ver la realidad actual tal cual es y algo
que ya estaba y que yo podía tolerarlo, ahora me parece aún peor. Tengo un problema en el trabajo,
pero ahora me resulta una tragedia. Sobrecogedor. Es sobrecogedor. Es capaz de poder lidiar y soportarme.
Pero interesante también que uno dice, bueno, pero eso es el momento actual. Si le pides a esa
persona que mire su pasado, va a mirar con el mismo cristalino opacado, con el mismo cristalino
pintado de gris. Por lo tanto, al mirar hacia atrás, va a ver de nuevo distorsión. Siempre me hubiera sido
desdichado. Yo siempre he sido desgraciado. Siempre la he pasado. Siempre cometo errores. Soy un desastre.
Incluso si uno le mostrara a esa persona, pero como yo tengo evidencias claras que tu año pasado o
seis meses atrás era feliz, estaba todo bien, hay una casi convicción. Por eso uno podría decir
que la depresión tiene la visión y tiene la memoria también. Hay una convicción de que lo
que pasa es que a lo mejor se vio como que yo estaba bien, se vio como que era feliz o que
era pleno, pero en realidad, en realidad, yo estaba tristecido. Yo estaba muy usted. Me parece
que es importante para la gente ver que realmente el que está deprimido no puede ver con la nitidez
que uno ve cuando no está deprimido. Está daltonico. No ve los colores tal cual ellos son.
