En este Día Internacional de la Mujer quiero hacerles llegar un saludo muy especial a
las mujeres chilenas con las que he compartido tantas alegrías, logros y también dolores
durante muchos años. Hemos compartido las luchas por la recuperación de la democracia
y la búsqueda de la verdad y la justicia en las violaciones a los derechos humanos. Hemos
compartido los esfuerzos por avanzar en igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en
nuestro país. Compartimos especialmente la alegría de llegar a la presidencia de la
República porque cuando yo entré a la moneda en esos años, todas ustedes entraron con
mí. Pudimos compartir la enorme satisfacción de ver los resultados de gobernar incorporando
siempre la mirada de género que no es otra cosa que gobernar pensando en las mujeres
y en las niñas y en la necesidad de que todos los programas las tuvieran en consideración.
Y ahí están las miles de salas cunas y jardines infantiles gratuitos. Ahí está la
ley de igualdad salarial entre hombres y mujeres. La reforma previsional cuyas mayores
beneficiarias fueron las mujeres, partiendo sin duda por la pensión para las doñas de
casa. Y hoy, como secretaria general adjunta y directora ejecutiva de ONU Mujeres, estoy
trabajando sin descanso, lejos de mi patria, para llevar a las mujeres y niñas del mundo
asistencia, soluciones, programas innovadores y sobre todo una voz fuerte de mujer para
representarlas. Amigas, estamos trabajando en ONU Mujeres en cinco áreas que hemos definido
como prioritarias y que prácticamente en todas partes del mundo son indispensables para
un mejor desarrollo de nuestros países. Es radical la violencia hacia las mujeres, mejorar
sus condiciones económicas, que tengan mayor autonomía económica, promover la participación
y el liderazgo de las mujeres, fortalecer la participación de las mujeres en la resolución
de conflictos y en los procesos de paz y promover que las leyes y presupuestos nacionales tengan
presenta a las mujeres en sus políticas públicas. Porque a pesar de que las mujeres constituyen
la mitad de la población mundial en la mayoría de nuestras sociedades siguen siendo tratadas
como una minoría. Es cierto que ha habido progresos en los últimos años, pero es cierto
también que aún en muchos países del mundo, las mujeres y las niñas son víctimas permanentes
de violencia, abuso y muertes. Por eso necesitamos más mujeres en la vida pública de nuestros
países, más mujeres en el Parlamento, en el Gobierno, en las municipalidades, en la
sociedad civil, en las universidades, en las juntas de vecinos, en los gremios. El mundo
necesita de líderes, mujeres y hombres comprometidos con la promoción y el respeto de los derechos
de todos, no de algunos. Y Chile es uno de los pocos países de América Latina que aún
no cuenta con una legislación que permita una representación equilibrada de hombres
y mujeres en el acceso y ejercicio de cargos de elección popular. Hay entonces una tarea
pendiente. Sacar adelante la llamada ley de equilibrio de géneros, proyecto que se encuentra
trancado en el Congreso, desde que lo presentamos el año 2007.
Amigas y amigos, tenemos que seguir denunciando cada caso de violencia contra las mujeres,
cada abuso en los lugares de trabajo, cada forma abierta o encubierta de discriminación.
Tenemos que exigir que se cumpla la ley de igual remuneración para hombres y mujeres
en igual función. Debemos asegurar el respeto de los derechos de las trabajadoras temporeras,
de las empleadas de casas particulares, de las trabajadoras del comercio y de todas
aquellas que elaboran en situación más vulnerable.
Quiero decirles que yo nunca he creído que la batalla por la igualdad de género implique
una derrota de los hombres. Es exactamente al revés. Implica que ellos accedan a una
relación más sana y equilibrada, verdaderamente más libre, porque se da sobre bases de igualdad
y respeto que permiten crecer a unas y a otros.
Queridas amigas, cuenten con todo mi apoyo para defenderlo alcanzado y seguir avanzando
en igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres, porque hombres y mujeres ganamos
si vivimos una sociedad más igualitaria, respetuosa y justa.
Siento un gran orgullo por las mujeres chilenas, por el esfuerzo diario que ponen sus tareas
y el compromiso que tienen con sus familias y su país.
Reciban entonces un abrazo en este 8 de marzo, 10 Internacional de la Mujer.
