Gracias, Nazima. Realmente viene de unas cuantas exposiciones que hemos tenido en Madrid.
Siempre he tenido un gusto por la revolución artística rusa.
Siempre un poco el militar, algo mío, porque la asistiría militar siempre me inspira, así que voy tirando un poco en este tema.
Yo creo que hay una real tendencia en los abrigos largos militares. He ido a Berlín a buscar cosas que no es Rusia,
pero he ido buscando la estética muy parecida de la estética militar de Berlín.
Quizá es la inspiración que tengo más histórica que contemporánea. Estamos hablando de la revolución de 14 años, 20 años, 30 años.
Más que la silhueta actual, porque ahora la rusa európea realmente no define a un solo tipo de mujer, sino a varias.
La silhueta, al final, en el estilismo, me gusta mucho el estilo militar y la asistiría masculina.
No es una mujer muy romántica, en el sentido muy dulce. Me gusta la mujer contundente, con carácter, con paso cierno.
Hablando de tu trayectoria, has pasado por muchas maneras de lujo. Quería que nos haces una palabra o un concepto que se ha acabado de cada una de ellas,
que has aprendido, que hayas llevado conmigo.
Lo hacemos en orden, quizás si quieres.
De la cloba, empecé con la cloba. La cloba es como el pardino, el que me enseñó a buscar ayer buscando inspiraciones en el arte, en la música.
La cloba también me ha aprendido por los colores. Incluso tengo un gusto más ostero por los colores, pero me aprendió a hacer mezcla y a hacer más atrevido en los colores.
Buscar combinaciones imposibles, que es algo que puedes encontrar en marcas, en castas, como San Laurent.
Busco estos colores imposibles, como el negro azul que nadie lo hacía, como el rojo fucsia. Estas combinaciones muy especiales que han ido buscando estando en el laboratorio.
Siempre es en dios con galliano, pero es otra manera de trabajar más histórica. Quizás cuando piensas en la cloba piensas en un histórico en el siglo XVIII, pero es un real aficionado y amante del arte contemporáneo.
Se ha sentido mucho más hombrio de trabajo de una cultura y de imagen. En Dior hay muchas cosas que decir.
Siempre estaba en un departamento de alta costura que no tenía que ver con el pretaporte de cuando estaba. Empezaba el pretaporte del superlongo.
Y nosotros estuvimos otra vez en este burbo del estudio de esta cultura que era lujo y relujo.
Vuitton ha sido más corto, pero era el principio de Mar Jacob, también otra organización. Descubrí el pretaporte y otra estructura mucho más empresaria, mucho más americana.
Cada uno tiene un papel muy definido que no había conocido hasta ahora, porque en la cloba, como una familia en Dior, también era algo muy femenino, muy pequeño.
Y después de mucho tiempo en Dior, entre McQueen y McDonnell también tuvo muchos cambios dentro de la empresa. Con un punto muy importante de mi caminito, Jean-Paul Gauthier, que ha sido realmente el que me ha dicho,
pero hace lo que tiene que hacer. Vete a España, que si quieres volver, bienvenido, pero tú eres aficionado a España.
Y el morador de España, vete, que si tenía tu edad lo haría. Y Jean-Paul fue el libertad creativa, todo está permitido. No hay nada de la barrera, de el buen gusto, del mal gusto, de igual.
Si te apetece, lo hazlo. Y todo es creación, todo es fuente de inspiración. La calle, un espectáculo.
McQueen, McQueen, McQueen es un tipo de referencia que galea no, pero tan pasado a un lado, quizá más oscuro, pero un sastre increíble, increíble, increíble. Así que quizá descubrí la sastrella también.
Pasé al estudio de complementos, de excesarios, y descubrí la piel, también descubrí la piel de los complementos. Muchísimas, muchísimas.
Creo que somos pocos a trabajarlo así, bueno, a nivel marco.
Es un estudio de ganas ferroguías. Es una colección bastante reducida, así que intentó a meter bolsos, me dejarías suelto en porre, porque ya bolsos entran en cada silhueta.
