En mi caso, llegué con 30 y ya tengo 40.
También uno como que vive siendo inmigrante, uno vive en la comparación.
También en cómo cambia el país propio de uno, ¿no?
Y si bien lo vive a distancia, cada vez que va a visitar o va o vuelve,
como que ves un poco los cambios de que uno imagina de su país
o lo que recordaba de su país con lo que es en la actualidad.
Nosotros cuando vinimos a México con Carlos vivíamos en Magdalena a Tlazolpa,
una colonia de unos que tenían llevado los taxistas porque decían que era muy peligrosa.
Y 10 años después de estar en México, me sigue sorprendiendo el enorme de esta ciudad
y cada vez que llegó un avión de donde venga, no dejo de admirar la inmensidad de esta ciudad.
Yo recuerdo la primera vez que llegamos con Carla, que llegamos como a las 5 de la mañana
y el avión de repente viene así de lado.
Nosotros veíamos hacia un lado y era... nos parecía tan grande, ¿no?
Porque nos seguían tanto las luces hacia el horizonte.
Y cuando pega la vuelta para el otro lado dije, ¡ah, caray!
Esto sí está, cabrón, y es enorme.
10 años en México, caray.
¿Cómo pasa el tiempo?
Mi experiencia acá ha sido positiva.
Fuera de todo lo que ha pasado y cositas que han sucedido, que pasan a casi todo migrante.
Creo que ha sido positivo.
Y la verdad que lo he disfrutado en las buenas y en las malas.
Y en este otro lado del mundo, en realidad,
hay otras formas de entender, de comprender la vida o simplemente de vivir.
Nos dejó desarrollar muchísimas cosas
que nunca vamos a saber si le podríamos haber desarrollado en nuestro país o no.
Pero en la cuestión en inglés desarrollamos acá.
10 años en México, no los cambiaría.
Yo creo que fue la decisión correcta hoy en día.
Cuando llegamos, estaba con esa euforia un poco de que recién el PRI
había perdido el poder presidencial, como la política interna mexicana,
que también ha tenido como suba y venece en estos 10 años
y me da la sensación de que todavía no se define.
Muchas veces me preguntan,
¿cuándo me voy a regresar a vivir en mi país?
¿O por qué es cojo vivir acá y no en el Uruguay?
Y realmente yo siempre contesto lo mismo.
Es una cuestión que puedes vivir donde quieras.
O sea, donde te hagas, donde estés feliz,
donde sientas que pertenecés.
Aquí formo mi familia, aquí tuve mi hija,
también tengo grandes amores, grandes amigos,
muchos uruguayos, muchos mexicanos y amigos de otras partes también.
Y siento que México para mí es como que me sacaron la venda de los ojos
y pude conocer realmente el mundo desde otras perspectivas.
Empecé a reflexionar sobre cuestiones
que nunca me había cuestionado en Uruguay y crecí.
Tal vez como una sensación de expansión.
Quizás que tiene que ver con estar en otro lugar del mundo,
en otro territorio que tiene como otra lógica.
Entonces estar aquí durante estos años ha sido como de sentir
que eso te genera una influencia.
O sea, podría decir como una expansión de conciencia,
sin querer ponerme tan místico.
