Es un milagro que poniendo huevos, harina, azúcar y mantequilla, pues te deshargaré esto.
Sí, es magia.
El testeador mayor del Reino Sontonio, porque es un testeador mayor del Reino Sontonio.
Te pasa que tengo un problema con Antonio.
Antonio no me come.
¿Por qué se llama la vida sin pequeños pecados, verdad?
O sin grandes.
¿Depende el trozo de tantas que le coman?
Claro.
Cuando empecé con el blog le decía,
ay, Antonio, voy a contar esto en el blog.
No, no, no, eso no lo cuentes.
Porque yo soy de muy de contar, o sea, yo no tengo secretos.
Yo, lo que es esto es lo que hay.
No hay nada más.
Una tarta te hace recordar algo feliz.
En las fotos de tu familia siempre encontrarás una celebración.
Y en el centro de la celebración siempre está una tarta de cumpleaños,
una comunión o una boda.
Y el centro de esta celebración es un dulce.
El libro que ahora acabo de publicar
va a tener lo que a mí me gustaría haberme encontrado
cuando empecé en el blog.
Empecé con el blog, no había ningún libro,
ni de recetas americanas,
y yo no sabía lo que era una taza de mantequilla.
Hay que hacer una más, una taza de mantequilla.
Pero ahora lo traduzco de cabeza.
Quería transmitir lo que iba aprendiendo,
tal como iba aprendiendo que la gente lo fuera haciendo.
Y el que diga que se inventa la receta es miente.
¿Por qué la repostería americana?
Esto es el culto de la mantequilla con el azúcar
y a lo grande y a lo burro.
Eso me gusta.
Eso me gusta, es diferente.
Hay veces que te emocionas por los mensajes
que tendría la gente,
que si leer el blog les ayuda a evadirse
en un momento de su vida que ha sido difícil,
o que se han pasado por una depresión.
Esas son las cosas que, a fin de cuentas,
te hacen que todo el trabajo merezca la pena.
Esto te va a encantar.
Me alegro de leer a bañilla, a chocolate,
con mucho mantequilla y mucho azúcar.
