La verdad que me gusta luchar, luchar como yo se puede decir, estoy defendiendo lo que es
la agroecología, para trabajar con la agroecología y así estarla defendiendo pues de los agrotóxicos.
Muchas vidas estamos nosotros cuidando de todo el territorio salvadorero, estamos trabajando
verdad por un país que ya no se siga contaminado con agrotóxicos. Mi casa es humilde pero con el
corazón grande, vivo verdad con dos hijos y mi esposa. Yo empecé a la edad de 12 años,
mis padres me enseñaron, entonces yo agarré un poco de todo lo que me enseñaron mis padres,
lo que hice yo verdad a la edad de 20 años, ya no quemé las tierras, hoy después ya no quemo
y he visto la mejoría. En vez de empeorar uno a la tierra, lo que hace es crear más enrequisimiento
de la tierra, más nutrientes. Nosotros cultivamos verdad lo que es maíz, frijol, maicillo, arroz,
naranjos, mangos, etcétera, etcétera. Tenemos aves, los alimentamos por el maíz y el maicillo que
saco yo. Cuando se los termina la comida que nosotros le tiramos a los peces, cuando están ya
los peces bonitos ya de comer, estamos comiendo una comida saludable, sin químico y sin nada,
porque de la misma naturaleza nosotros estamos sacando insumo, verdad, para aplicar a las plantaciones.
Estamos echándole mucho químico a la tierra, pues los ríos les están contaminados,
los mandiales acuíferos, verdad que es donde nosotros extraemos la agua para nosotros tomarlo.
Estamos acarriando enfermedades crónicas. Muchos, muchos ya están padeciendo, verdad,
de la insuficiencia renal, no solo a mi familia, verdad, sino que a todas las familias. Que muchas,
muchas personas aquí en El Salvador ya le están perjudicando. Ya murieron, que el veneno,
él es lento, verdad, los seres humanos. Me daba matando, verdad, lentamente. Cuando viene a sentir uno,
ya no tiene curación. Yo invito a los agricultores a que trabajemos orgánicamente y nosotros les
podemos vender al producto mazano, no contaminando el medio ambiente, la madre tierra, porque es la
que lo da de comer a todos. Pero también verdad, las corporaciones tienen que hacerse un examen de
conciencia. Las invito a que puedan ellos que ya no sigan vendiendo más insumo químico al Salvador,
de que cuidemos la salud de nuestros hijos, porque ellos son los que van a recibir el golpe.
Para mi familia, pues, para mis hijos voy a seguir trabajando, verdad, orgánicamente para
que ellos pues, verdad, tengan una mejor salud. Lo que más deseo para mi familia y que mis hijos,
pues, al final, crezcan y sean unos buenos elementos en la vida. Estamos ya nosotros también aquí en
esta comunidad y inyectando, verdad, conocimientos nuevos a la gente, a la gente que trabaja
orgánicamente. Muchas personas ya lo están haciendo y que sí podemos cuidar no solo ahorita,
sino que el futuro de nuestros hijos.
