Varón de 31 años con antecedente médico de vitíligo desde hace 10 años. Médico residente de nefrología de un hospital nacional nivel IV en Lima, que tuvo contacto con COVID-19 positivo sintomático. Inició cuadro clínico con malestar general y fiebre de 38,5 grados Celsius durante dos días. Por el contacto, se le indicó aislamiento domiciliario y tomó además muestra para prueba molecular en domicilio. Al segundo y tercer día del inicio de los síntomas se agregaron anorexia, disgeusia, astenia y tos seca. Durante el día cuatro y cinco desde el inicio de síntomas, se agregó dificultad respiratoria a esfuerzos leves (caminar, levantarse de la cama), sin desaturación en la pulsioximetría. Cinco días después del inicio de los síntomas se agregaron deposiciones líquidas amarillentas sin moco ni sangre asociadas a dolor abdominal tipo cólico, que mejoraba con antiespasmódico. A partir del día ocho, toda la sintomatología empezó a remitir: el apetito, desapareció la fiebre y la dificultad respiratoria; excepto la tos, que persistió hasta el final del aislamiento domiciliario. Se le tomó hisopado para control 14 días después de primera muestra, siendo el resultado negativo.