Juan es un varón de 90 años con antecedentes de dislipemia, diabetes mellitus tipo 2, obesidad, cardiopatía isquémica y enfermedad de Alzheimer evolucionada. Está en urgencias por una neumonía bilateral con insuficiencia respiratoria aguda grave. La evolución está siendo desfavorable a pesar de la antibioterapia y los broncodilatadores. Avisan al médico a las 17:30 horas por parada cardiorrespiratoria. El médico, tras evaluar el caso, decide no reanimarle. Una vez que se confirma el fallecimiento, el médico explica a la familia cómo se va a gestionar el cadáver de Juan mientras esté en el hospital y habla con ellos sobre el destino del cuerpo. Lo van a trasladar a su pueblo para enterrarlo, tal y como él deseaba. Una vez que el médico rellena el certificado médico de defunción (CMD), lo entrega a la familia. A las 19 horas regresan los 2 hijos de Juan. Solicitan que, por favor, se modifique la hora del Certificado. Si no, tendrán que esperar un día más para poder enterrar a su padre.