Varón de 46 años, hipertenso mal controlado, obeso, no fumador, no diabético. El paciente tenía el antecedente de esguince de tobillo derecho hace dos semanas tratado con reposo relativo. Trabaja como empleado de Servicios Centrales de una entidad bancaria, realizando tareas de oficina administrativa durante toda su jornada laboral, desde hace 20 años. Acude al servicio médico del Servicio de Prevención Propio de su empresa un lunes de mayo de 2013 por sensación de falta de aire desde el día anterior por la tarde. A la exploración física presenta 130 kg de peso, 1,85 metros de altura, índice de masa corporal (IMC) 38 kg/m2 (obesidad tipo II), tensión arterial 160/100 mmHg (elevada), SpO2: 92% (se considera alterado cuando es inferior al 95%). La auscultación cardiopulmonar revela murmullo vesicular conservado, taquipneico, ruidos cardiacos arrítmicos, no soplos. El electrocardiograma muestra extrasístoles de nueva aparición al comparar con el previo, resto normal. No presenta el patrón S1Q3T3 (onda S en I, onda Q en III y onda T negativa en III) característico del TEP, pero aún así se sospecha TEP o arritmia con repercusión funcional, por lo que se le administra Captopril 50 mg vía oral, acido acetilsalicílico 500 mg masticado y se le remite a urgencias rápidamente. Es ingresado en planta hospitalaria tras realizarle TAC helicoidal y analítica con dímero D positivo que confirman el TEP. Cuatro meses después, en septiembre de 2013, se reincorpora al trabajo con 20 kg menos de peso, tratado con acenocumarol (Sintrom), hipotensor, hipocolesterolemiante y hábitos de vida saludables. Posteriormente se estudió y confirmó hiperhomocisteinemia por lo que fue tratado también con suplemento de acido fólico. Al haber comenzado la sintomatología el domingo por la tarde y no haber una relación clara con su puesto de trabajo, este caso no fue considerado accidente de trabajo.