Sofía es una niña de 7 años que es remitida a la consulta del psicólogo por el pediatra debido a una sintomatología sin base física u orgánica. Últimamente Sofía padece de dolor de estómago persistente, con vómitos y molestias gástricas cuando ingiere alimentos. La sintomatología remite los fines de semana y sobre todo durante períodos vacacionales largos como la Navidad. La niña lleva así desde septiembre y a estas alturas (febrero) los padres están realmente preocupados por la persistencia de las molestias gástricas. Sus padres la describen como una niña tranquila, sociable, alegre, cariñosa, con buen rendimiento escolar. Pero les preocupa que este curso escolar lo comenzara sin ganas, no quería levantarse por las mañanas para ir al colegio, se muestra triste, se queja que le ha sentado mal el desayuno, a veces lo vomita, "es un suplicio llevarla al colegio", una pelea diaria, se enfada y a veces tiene rabietas. Este curso Sofía ha cambiado de colegio, por lo tanto de maestra y también de compañeros/as, pero comenta que esta maestra le gusta más que la otra del otro colegio. Su madre habitualmente invita a niños/as a su casa para que Sofía se socialice con estos nuevos compañeros. Sofía se lleva muy bien con todos los nuevos compañeros, en su casa pasan ratos muy divertidos. La cosa cambia cuando ella es invitada a la casa de estos niños, a pesar de que se lleva bien con ellos y se divierte no quiere ir a sus casas. Ni siquiera en las fiestas de cumpleaños que antes le encantaban. Sus padres están preocupados, creen que Sofía se convertirá en una niña antisocial, se culpan por el cambio de domicilio y colegio, aunque siguen en la misma ciudad y la niña todavía sigue en contacto con las anteriores amistades. Los padres relatan que este verano tuvieron un pequeño accidente al volver de las vacaciones de verano. Se quedó en un gran susto, solo la madre tuvo que permanecer hospitalizadadurantetresdíasenobservaciónporelgolpeen lacabezay momentánea pérdida de visión. Pero todo terminó felizmente. Sin embargo la niña vivió de manera angustiosa estos pocos días de hospitalización de la madre. A partir de ese momento empezó a preocuparse en exceso por las cosas. Lospadres entienden que Sofía no quiere volver al lugar donde pasaron las vacaciones pero no entienden su negativa a asistir al colegio o a casa de sus amigos, o no quererse quedar en casa de sus tíos cuando sus padres necesitan ausentarse. 