Mujer de 17 años fumadora habitual de tabaco y cannabis, bebedora de alcohol ocasional. Acudió a urgencias por fiebre y nauseas de varios días de evolución (39.5oC) por lo que recibió azitromicina. En los días siguientes comienza con cefalea y desorientación. En la exploración estaba verborreica y era incapaz de seguir una conversación coherente, taquicárdica, sin signos meníngeos. Durante su estancia en urgencias comienza con agitación psicomotriz y posterior empeoramiento del nivel de conciencia, hasta permanecer obnubilada, con movimientos discinéticos continuos en la cara y limitación de la movilidad ocular. Se realiza análisis de sangre, Rm craneal, y EEG normales. En LCR se detectan 490 células de predominio linfoide (97%), proteínas elevadas (82,8) y glucosa disminuida (50). Se inició empíricamente tratamiento con aciclovir, ceftriaxona, gentamicina, ampicilina y posteriormente tuberculostáticos ante la mala evolución clínica. Ingresa en UVI con intubación orotraqueal. Los resultados microbiológicos fueron negativos. Se solicitó estudio de autoinmunidad que incluyó los anticuerpos anti-NMDA que fueron positivos. En TAC toraco-abdominal se detectó un teratoma ovárico. Se realizó quistectomía ovárica mediante laparoscopia. Durante su estancia en la UCI recibió tratamiento con corticoides intravenosos, inmunoglobulinas iv (5 días) y plasmaféresis (6 sesiones), a pesar de lo cual continuó empeorando, asociando crisis epilépticas generalizadas, precisando hasta 4 fármacos antiepilépticos en combinación. Se añadió rituximab (4 dosis) iv, con mejoría progresiva de nivel de consciencia hasta permanecer alerta, con emisión de lenguaje coherente aunque lentitud de respuesta mental, sin volver a presentar crisis epilépticas ni discinesias. Como complicación presentó hepatitis aguda medicamentosa que se resolvió. La paciente evolucionó favorablemente con rehabilitación física y logopeda.