Varón de 90 años, no diabético, que durante cuatro meses acude reiteradamente a urgencias por absceso en suelo de CAE izquierdo y episodios de otitis externa recidivante en oído izquierdo a pesar de tratamiento antibiótico tópico y sistémico. Ante la sospecha de otitis externa maligna se solicitó TAC ótico y gammagrafía ósea preferente. Cuando el paciente es valorado en consulta se encuentra asintomático tras tratamiento con ciprofloxacino tópico y sistémico, el TAC informa de una mínima área de erosión ósea en peñasco inferomedial y de ocupación de celdillas mastoideas izquierdas. Debido a la demora en la cita para la gammagrafía y a la ausencia de clínica del paciente, se cancela la prueba. Dos meses después, el paciente presenta otalgia izquierda y clínica catarral, siendo diagnosticado de otitis media aguda y tratado con amoxicilina/ clavulánico vía oral durante una semana. Al mes de este episodio el paciente debutó con clínica compatible con síndrome de Gradenigo. A la exploración presentaba pupilas anisocóricas, parestesia en área trigeminal izquierda y parálisis para la abducción del ojo izquierdo. En la otoscopia del oído izquierdo se objetiva una perforación inferior con supuración activa de la que se tomó muestra. Se realizó TAC urgente donde se visualizaba proceso lítico que se extendía desde el ápex petroso en sentido anteromedial, rodeando la carótida intrapetrosa y llegando hasta rinofaringe. El resultado microbiológico informaba de infección por Pseudomona aeruginosa sensible a antipseudomónicos y Staphylococcus Aureus Meticilín-Resistente, por lo que se trató al paciente con Ceftazidima y Cotrimoxazol. Tras once días de tratamiento intravenoso el paciente evolucionó de forma favorable, con mejoría tanto clínica como radiológica objetivada en resonancia magnética, por lo que se dio de alta con pauta de antibioterapia oral que continuó durante dos semanas más. Controles posteriores mostraron resolución completa de la clínica.