Varón de 27 años con antecedente médico de rinitis alérgica desde hace 10 años. Médico residente de nefrología de un hospital nacional nivel IV en Lima, sin antecedente epidemiológico de contacto reciente o exposición a pacientes con sospecha de infección por COVID-19. Los síntomas iniciales fueron escalofríos, malestar general, fiebre de 38,5 grados Celsius, congestión nasal, cefalea frontal de intensidad 2/10 que cede parcialmente con analgésicos. A las 18 horas después del inicio de síntomas, acudió a unidad de muestreo de coronavirus en su hospital. Al segundo día empezaron mialgias. Al tercer día presentó mejora parcial del malestar general, apareció tos seca, día en que se le toma hisopado nasofaríngeo para prueba molecular. Los síntomas remitieron luego de cuatro días después de su inicio, excepto la tos seca, que persistió cinco días más. Siete días después del primer síntoma apareció la anosmia, la que persistió hasta el final del aislamiento domiciliario (día 14). La segunda semana de aislamiento reapareció la cefalea de tipo holocraneana, con intensidad leve y que cedía con reposo. Se le tomó muestra de hisopado nasal y faríngeo como control (18 días después de la primera muestra), con resultado negativo.