La primera vez que Antonio acudió a la consulta de Psiquiatría tenía 28 años. Sin conciencia de enfermedad, sus compañeros de trabajo del Corte Inglés le insistieron que acudiera a esta consulta. Paulatinamente, desde hacía algunas semanas, empezó a darse cuenta de que en la empresa le miraban de una forma burlona y hacían comentarios sobre él a sus espaldas. Esto le molestaba mucho. A veces veía cómo se estaban riendo. E incluso cuando iba por la calle, o en su propia casa, empezó a oír unas voces que se metían con él y le insultaban. Sospechaba que hubieran instalado micrófonos y cámaras de video en su casa para vigilarle. Estaba convencido de que sus compañeros de trabajo habían organizado una compleja trama para presionarle y obligarle a dimitir de su puesto. Antonio no consumía tóxicos, excepto alcohol en cantidades moderadas. No presentaba indicios razonables de enfermedad orgánica concomitante.