La paciente es una mujer de 75 años. Es viuda y vive sola. Ingresó a un servicio de traumatología después de quebrarse una pierna. Motivo de Consulta: La paciente estaba tan confusa e inquieta que merodeaba por la sala de traumatología durante la noche, molestando a los otros pacientes. Se la derivó para una evaluación psiquiátrica debido a que presentaba obnubilación de conciencia y comportamiento hiperactivo. Dos días antes se había caído en el baño y fracturado el femur. Se la internó y se le practicó una operación de osteosíntesis. Después de la operación comenzó su confusión. Su conciencia se obnubiló y redujo su capacidad de atención y notación. No recordaba qué le había sucedido o por qué estaba internada. Durante el día mostraba una leve agitación sin objetivo. No podía leer ni mirar televisión y no siempre reconocía a los parientes que la visitaban. Sacaba al personal del hospital a empujones cuando querían lavarla o cuidarla. Se la vió conversando con personas imaginarias y mirar fijamente a un punto en el techo. Se mostraba irritable y solía tener explosiones de enojo. Entre estas crisis, la paciente se calmaba y podía dormir durante media hora, pero de noche parecía no poder hacerlo y su agitación aumentaba. Cuando los otros pacientes se dormían, vagaba por la sala y los despertaba. Iba a las habitaciones de otros pacientes y trataba de meterse en sus camas. Varias veces intentó salir del hospital en camisón pero fue detenida y traída nuevamente a su habitación. Antes de la operación, la paciente se había comportado normalmente y sus hijos no habían notado deterioro en su memoria o en su concentración. Antecedentes: La paciente había vivido sola durante 20 años después de la muerte de su esposo, quien había sido contador en una compañía de publicidad. Tenía dos hijas mayores de edad que vivían en el mismo distrito. Habitaba un departamento alquilado y había podido vivir sola sin ayuda hasta este episodio . Siempre había sido una mujer callada e introvertida, pero aparte de eso, no había habido nunca nada inusual con respecto a su persona. Aparte de una diabetes no insulino dependiente durante los últimos cinco años , había estado bien desde el punto de vista somático. Nunca había estado internada antes de este incidente. No había recibido ninguna medicación regularmente y no tomaba alcohol. Datos actuales: Durante el examen,la paciente se mostraba perpleja y no prestaba atención. Estaba totalmente desorientada y no cooperaba. Se encontraba sentada, musitando, y casi no percibía la presencia del examinador. No se la notaba deprimida ni ansiosa. Tampoco podía cooperar en ninguna prueba mental. El examen físico, que incluyó la evaluación neurológica, no detectó anormalidades aunque fue incompleto por la falta de cooperación de la paciente. Las pruebas de laboratorio dieron una moderada desviación en los electrolitos del suero el primer día después de la operación, pero al momento de realizarle la evaluación psiquiátrica se habían normalizado. El hemograma y los parametros hepáticos eran normales. El electrocardiograma mostró un infarto menor antigüo y su presión arterial era normal en límites inferiores.