Mujer de 47 años, profesora, residente en nuestro país, que consultó por presentar lesiones cutáneas maculares, circulares, eritematosas, algunas edematosas y con aumento de la temperatura local, en las extremidades. Como antecedente refería haber viajado hacía tres semanas a Pensilvania, estado del noreste de E.U.A con amplias extensiones de bosques, donde realizó actividades al aire libre. Dos días después de su regreso a Santiago, presentó dolor mandibular, cefalea y cervicalgia intensa, que trató con ibuprofeno oral durante una semana y luego con ciclobenzaprina. Al sexto día presentó la primera mácula cutánea en el brazo derecho, a la que se fueron agregando otras, progresivamente. Una semana más tarde se agregó sensación febril no cuantificada, compromiso del estado general, insomnio y dolor en ambas muñecas y rodillas.

Al examen físico dermatológico se evidenciaron múltiples máculas eritematosas tipo target o en diana, de gran tamaño (hasta 20 cm de diámetro mayor), en distintas etapas evolutivas. La lesión más grande se ubicaba en la cara posterior del muslo izquierdo, con aumento de la temperatura local, edema y sensación urente al tacto, compatible con un eritema migrans múltiple. Eritema migrans múltiple en distintas etapas de evolución. Lesiones en la cara dorsal de muslos. Eritema migrans múltiple en distintas etapas de evolución. Lesiones en el tronco. 

Dado el cuadro clínico y el antecedente epidemiológico, se diagnosticó una enfermedad de Lyme en etapa diseminada temprana. Se inició tratamiento con doxiciclina 100 mg vía oral, fraccionado cada 12 h, por 21 días, cetirizina 10 mg oral al día e hidrocortisona 1% en loción tópica, dos veces al día.

Se solicitó serología IgM e IgG para Borrelia burgdorferi, el cual fue realizado en el Laboratorio Clínico de Red de Salud UC Christus. Como tamizaje se detectaron anticuerpos por enzimoinmunoensayo fluorescente (VidasR) 13 y se confirmaron mediante western blot (MarDxR), presentando tres bandas para proteínas de B. burgdorferi en IgM (positivo = dos bandas o más) y siete bandas en IgG (positivo = cinco o más)5. Al término del tratamiento se constató la mejoría de las lesiones cutáneas, manteniendo un leve eritema violáceo en ambos muslos y de los síntomas generales, aunque persistía con dolor leve en antebrazos y dedos y parestesias en los labios. Eritema residual post-tratamiento antimicrobiano en cara posterior de los muslos. La evaluación neurológica y cardiológica dirigida descartó un compromiso sistémico por la enfermedad de Lyme.