Anamnesis
Una paciente de 36 años de edad acude a consulta por un episodio de hematuria macroscópica sin coágulos y dolor disociado de la micción en la fosa ilíaca derecha. No refería antecedentes obstétricos ni antecedentes de infecciones urinarias. Tampoco refería hábito tabáquico ni exposición a tabaco o sustancias nocivas. Su historia ginecológica estaba dentro de la normalidad, con ciclos regulares.
Primeramente había acudido a su médico de Atención Primaria, quien le realizó una tira reactiva con resultado positivo para leucocitos en orina. Inició entonces tratamiento antibiótico, sin percibir mejoría, por lo que decidió acudir al especialista. Debido a la edad de la paciente, la sospecha inicial era infección del tracto urinario como cistitis, aunque tampoco se descartó una posible causa litiásica.

Exploración física
La paciente mostraba abdomen blando y depresible, sin puntos dolorosos. Presentaba complexión delgada, sin cicatrices de cirugía abdominal previa. Refería aspecto de la orina claro.

Pruebas complementarias
• Ecografía urológica: los riñones mostraban parénquima y vía urinaria sin anomalías ni presencia de litiasis. En el interior de la vejiga se objetivó una masa de unos 2 x 2 cm.
• Ante el hallazgo de esta masa, se realizó una exploración vesical más detallada con uretrocistoscopio flexible. Mediante visión directa se halló una lesión de aspecto sólido, base ancha y forma esferoide en la cúpula vesical.

Tratamiento y evolución
Se propuso tratamiento mediante resección transuretral ante la sospecha de un tumor vesical. Se llevó a cabo la intervención resecando el tejido tumoral, requiriendo en el postoperatorio inmediato sondaje vesical con equipo lavador, retirándose progresivante en un plazo de 3 días.
El patólogo informó la lesión enviada como neoformación epitelial atípica con crecimiento de moco en forma de lagos y sobrenadando células cilíndricas mucosecretoras, con núcleo relativamente pequeño hipercromático, que infiltraba la capa muscular. Todo ello compatible con adenocarcinoma mucinoso de vejiga. Se decidió ampliar estudios mediante una tomografía computarizada (TC) de abdomen ante la sospecha de adenocarcinoma de uraco y posible invasión de la pared abdominal hasta el obligo. No se halló infiltración grasa prevesical ni enfermedad a distancia, ni tampoco presencia de adenopatías ni patología intestinal, únicamente mínima ascitis a nivel pélvico. Tras recibir el informe anatomopatológico y el resultado de la TC se decidió valorar un tratamiento quirúrgico mediante cistectomía parcial, debido a la edad joven de la paciente, a la ausencia de signos radiológicos que sugieran malignización de los restos de la alantaoides y al carácter único de la lesión. La cirugía se llevó a cabo por vía abdominal y abordaje abierto, resecando la zona vesical afecta con suficiente margen de seguridad.
El análisis posterior anatomopatológico mostró en la pared vesical una zona ulcerada con fondo de tejido de granulación e islotes de moco y células neoplásicas cúbicas o cilíndricas de citoplasma basófilo PAS positivo que sobrenadan con núcleo redondo con nucléolo prominente, así como infiltración de la capa muscular. Se solicita valoración al Servicio de Oncología para completar el tratamiento, proponiendo quimioterapia con cisplatino y gemcitabina y radioterapia adyuvante mediante intensidad modulada.