Ingresa en urgencias mujer de 80 años, trasladada por la UME (unidad medicalizada de emergencias), que es encontrada por sus vecinas somnolienta, tumbada sobre el suelo del pasillo de su domicilio. A su lado se localizan 60 blisters de trimetazidina de 20 mg vacíos. Vivía sola y se sospechaba que pudiera ser un intento autolítico. La ingesta habría sido durante la noche. Los antecedentes personales eran escasos: había sido intervenida de una gastrectomía hacía 20 años y estaba en tratamiento con paracetamol y trimetazidina a demanda. A su llegada la paciente presentaba TA de 61/31 mmHg, FC de 71 lxm, Sat O2 96%, afebril, leve palidez cutánea, con tendencia a la somnolencia y cierto grado de apatía. En el resto de la exploración física no había ningún otro dato a destacar, incluido el ECG que fue normal. Se inicia fluidoterapia para remontar TA, pero se necesitará más tarde añadir dopamina para mantener tensiones sistólicas en torno a 90 mmHg. Las analíticas eran normales excepto la evidencia de un grado leve de anemia microcítica hipocroma (hgb 11,2 g/dl), con tóxicos en orina negativos para cocaína, heroína, benzodiacepinas, anfetaminas y cannabis. Tras permanecer en observación durante más de 12 horas se consigue estabilizar la TA y se consiguen tensiones sistólicas en torno a 110 mmHg, por lo que se cursa su ingreso en medicina interna. La paciente se mantuvo ingresada durante 7 días hasta comprobar estabilidad hemodinámica y tras la valoración correspondiente de la unidad de psiquiatría.