Historia Clínica
Beatriz una chica de 16 años de edad, fue enviada a un especialista por los cuidadores de su hogar grupal. Hace tres meses que vivía en este centro. Se solicitó una exploración ya que Beatriz no acababa de «encajar» con las otras personas del centro y había presentado conductas problemáticas, especialmente autoagresiones y, menos frecuentemente, agresividad hacia los demás. A diferencia de las otras personas del grupo, Beatriz tendía a «encerrarse en sí misma» y no se relacionaba con nadie, a pesar de que lo hacía con algunos miembros del personal de la institución. Su conducta autolesiva y agresiva generalmente aparecía cuando se producían cambios en sus actividades rutinarias. La conducta autolesiva consistía en golpearse repetidamente las piernas y en morderse las manos. Desde los 4 años, siempre había estado en algún tipo de institución. Sus padres habían fallecido y no tenía ningún contacto con su único hermano. Cuando se la trasladó al orfanato, se observó que su registro encefalográfico presentaba varias anormalidades, pero no se notificaron crisis epilépticas ni problemas debidos a fármacos. Según los tests psicológicos, su coeficiente de inteligencia era de 55, con déficit comparables a los de los trastornos adaptativos. Durante la evaluación, Beatriz pasa mucho tiempo leyendo un libro infantil que encontró en la sala de espera. Su voz es plana y monótona. No es capaz de responder a preguntas sobre el libro que está leyendo, y cuando se le interrumpe empieza a darse golpes en las piernas con sus puños. Se mueve de un lado para otro. Al principio, mantiene contacto visual con el examinador, pero no presta atención a todo lo que pasa a su alrededor. Algunas veces repite una frase concreta en un tono monótono, «blum, blum». El embarazo y el parto de Beatriz fueron totalmente normales. Sus padres empezaron a preocuparse cuando vieron que a los 2 años de edad la niña no hablaba; el desarrollo motor se retrasó. Pensaban que a lo mejor era sorda, pero estaba claro que no, ya que se atemorizaba cuando oía el ruido de una lavadora. Desde muy pequeña, Beatriz ha vivido en su propio mundo; no ha tenido lazos estrechos con sus padres, ha presentado reacciones idiosincrásicas a determinados sonidos y siempre le han molestado los cambios en su entorno. A la edad de 4 años, Beatriz continuaba sin hablar y se recomendó entonces su traslado a una institución estatal. Al día siguiente del ingreso, Beatriz empezó a hablar. Sin embargo, no empleaba el lenguaje para comunicarse, sino que repetía frases una y otra vez. Presentaba una capacidad especial para memorizar las cosas y le fascinaba la lectura, a pesar de que daba la sensación de que no entendía nada. Mostraba una gran variedad de conductas estereotipadas, como mover el cuerpo y la cabeza, algo que requería una gran atención por parte del personal.

Diagnóstico:
Eje I: Trastorno Autista.
Eje II: Retraso Mental Leve
Eje III: Anormalidades en el registro encefalográfico
Eje IV: No tener familia, agresividad, problemas de relación Eje V EEAG = 35

Síntomas:
• Deterioro en las interacciones sociales (ausencia de conocimiento de las demás personas y una grave alteración de la relación con sus compañeros).
• Aunque posee algún lenguaje, su expresión es anormal, tanto en la producción (monótona) como en la forma y el contenido (repite las mismas frases una y otra vez). 
• Conductas estereotipadas (movimientos con las piernas y las manos) e intereses muy restringidos.
• Conducta autolesiva y estereotipada.

Diagnóstico Diferencial:
-Esquizofrenia

Tratamiento:
-Farmacológico (Neurolépticos)
-Institución adecuada.
-Terapia Ocupacional
-Intervenciones Globales
-Intervenciones Específicas
-Terapia Conductual 