Mujer de 45 años que relata consumo diario de alcohol de 8-10 UBEs, desde hace 20 años. Soltera, con cinco relaciones sentimentales previas, todas ellas concluidas de forma conflictiva. Vive con su madre. Como motivo habitual de consumo refiere la necesidad de afrontar no sentirse adecuadamente atendida, a nivel emocional, por sus familiares y amigos. Su madre relata episodios esporádicos -tres en el último año- de "ausencias" de un par de minutos de duración, en los que se queda con los ojos en blanco, sin reaccionar a estímulos, en ausencia de convulsiones. La paciente refiere que en ocasiones siente como se le paralizan distintas zonas del cuerpo (brazos, manos, piernas), con remisión espontánea posterior. Desde adolescente se ha caracterizado por presentar una irritabilidad excesiva al contradecirle, estado de ánimo lábil y excesivamente teatral al manifestar sus emociones. Cuando refiere haberse abandonado en su cuidado físico, su madre comenta que le gustaba arreglarse mucho y que era bastante seductora.