Paciente de 23 años atendido en Programa de Primeros Episodios Psicóticos desde 2014.

ANTECEDENTES
Antecedentes personales: soltero, sin hijos, reside con su madre. Sus padres están separados. Es el menor de 2 hermanos. Cursó sus estudios primarios con malos rendimientos académicos. Cuando contacta con el Programa no realizaba ninguna actividad formativa ni laboral.

Antecedentes familiares: madre con ansiedad. Padre consumidor de tóxicos.

Antecedentes médicos: sin interés.

Antecedentes psiquiátricos: a los 16 años fue derivado por su pediatra a Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil por ideación de tipo hipocondriaco y alteración de la imagen corporal, acudiendo solamente a la primera consulta.

Hábitos tóxicos: fumador 20 cigarrillos/día, antecedentes de consumir cannabis (1-2 porros/día) y, ocasional, de alcohol y cocaína. No consume en la actualidad.

ENFERMEDAD ACTUAL
En el contexto de consumo de tóxicos, anteriormente referido, y sobre un funcionamiento basal un tanto deficitario, el paciente presentó un episodio psicótico agudo de 2 semanas de evolución, con graves alteraciones conductuales que precisó ingreso en Unidad de Agudos de Psiquiatría durante 2 meses.

EXPLORACIÓN PSICOPATOLÓGICA
El paciente se encontraba consciente y orientado, poco abordable y colaborador, subagitado, con afecto inapropiado y contacto psicótico. Presentaba tonos formales del pensamiento, discurso desorganizado e incoherente con tendencia a la tangencialidad y verbalizaba ideación delirante de contenido polimorfo (perjuicio autorrefrencial hipocondriaca y megalomaniaca) no estructurada. AAAA extracampinas comentatorias e imperativas. Angustia psicótica y ánimo bajo congruente. Hiporexia e insomnio mixto. Nulo insight.

DIAGNÓSTICO
Esquizofrenia paranoide.

TRATAMIENTO
Durante el ingreso, se inició tratamiento con aripiprazol hasta 30 mg/d y, posteriormente, con risperidona hasta 6 mg/d, sin evidenciarse una adecuada respuesta clínica tras tres semanas de tratamiento a dosis plenas con cada antipsicótico. Se realizó TAC y RMN craneal con el objetivo de descartar organicidad que pudiera justificar la ausencia de respuesta terapéutica, resultando normales. Se decide entonces cambio de tratamiento a clozapina hasta 300 mg/d, evidenciándose a las dos semanas una notable mejoría con progresiva remisión de la sintomatología. 

EVOLUCIÓN
Al mes, el paciente se encuentra libre de síntomas psicóticos activos, presenta sintomatología negativa y cognitiva leves que mejoran a lo largo del primer año de seguimiento con recuperación funcional completa. Hace un año, se redujo la dosis de clozapina hasta 200 mg/día (dosis de mantenimiento), continuando asintomático con buen insight y excelente adherencia terapéutica. Sin consumo activo de tóxicos ilegales desde el alta hospitalaria. En la actualidad, realiza un curso del INEM.