Paciente de 51 años de edad, divorciado, funcionario jubilado por causa de su enfermedad. Diagnosticado de trastorno bipolar tipo II a los 21 años.

ANTECEDENTES
Antecedentes familiares: padre con el mismo trastorno. Antecedentes psiquiátricos: debuta con episodios maníacos en los que estaban presentes síntomas megalomaníacos, conductas dispendiosas, agresividad, disforia y frecuentes fugas hospitalarias y del hogar familiar, seguido de cuadros depresivos. Con el tiempo, también presentó episodios mixtos. Desde el comienzo de su enfermedad, fue tratado con litio, se ensayaron múltiples antipsicóticos (levomepromazina, olanzapina, risperidona, haloperidol, quetiapina, ziprasidona, zuclopentixol, aripiprazol, clorpromazina, paliperidona, asenapina) y estabilizadores de ánimo (topiromato, valproato, carbamazepina, lamotrigina, gabapentina, además del mencionado litio), así como de benzodiacepinas. Requirió antidepresivos en diversas ocasiones, los cuales, a pesar de ser usados con máxima precaución y concomitantemente a los estabilizadores de ánimo, solían producir virajes maniacos. Con el paso de los años la frecuencia e intensidad de los virajes se fue haciendo más manifiesta y la respuesta al tratamiento cada vez más decepcionante. Requirió múltiples hospitalizaciones (en ocasiones 6 al año, siendo cada vez más prolongadas) y la inestabilidad de la situación amenazaba con complicar la dinámica familiar a pesar de contar el paciente con un buen apoyo por parte de su entorno. En la última etapa de su enfermedad, se le administró TEC, con respuesta más que discreta y trastornos de memoria asociados.

PRUEBAS COMPLEMENTARIAS
TAC de cráneo: sin anomalías ni lesiones significativas. Analítica: sin alteraciones.

DIAGNÓSTICO
Trastorno bipolar tipo II.

TRATAMIENTO
Ante el fracaso terapéutico y la creciente dificultad para frenar el progreso de la enfermedad, se decide comenzar con clozapina 150 mg, aumentando progresivamente hasta los 400 mg/día, reforzando el tratamiento previo consistente en litio 800 mg/día, valproato 100 mg/día y paliperidona 9 mg/día. La mejoría en cuanto a estabilidad del estado de ánimo del paciente fue más que significativa y a la fecha, luego de 24 meses de tratamiento con clozapina no ha necesitado nuevas hospitalizaciones. No se han registrado efectos secundarios significativos y los controles hematológicos son completamente normales. Se evaluó al paciente antes y después del inicio del tratamiento con clozapina mediante la escala de manía de Bech-Raphaelsen, la cual pasó de valores de hasta 25 puntos (manía franca) a 5-6 (no manía) actualmente. La adherencia al tratamiento mejoró de manera notable.