El paciente fue derivado desde el Centro de Salud Mental al Centro de Tratamiento Integral de Montevil en el año 2007. El objetivo fundamental de la derivación era aumentar la autonomía personal, ya que en aquel momento refería un elevado nivel de ansiedad por el que exigía la presencia constante de sus padres.

ANTECEDENTES
Antecedentes personales: varón de 36 años, licenciado en informática, soltero y sin hijos, el menor de dos hermanos de una familia de clase media y que, pese a tener su propio domicilio, convive con sus padres (como consecuencia de su clínica). Tras terminar sus estudios, trabajó durante 6 años en su área de formación sin dificultad alguna. Abandonó espontáneamente su trabajo, ante la actitud hostil hacia él que comenzó a observar en una de sus compañeras. En el momento de la primera consulta llevaba ya 6 años sin trabajar y percibía una pensión por enfermedad. Al parecer no fue capaz de conseguir un nuevo trabajo y su conducta se fue volviendo cada vez más extraña, se aisló de su grupo de amigos –que nunca había sido muy numeroso– y dejó de practicar las actividades deportivas que antes le gustaban.

Antecedentes psiquiátricos: hostil hacia su familia a la que responsabilizaba de su situación, pues creía que habían "pinchado su ordenador" para mantenerle aislado del resto del mundo. Además, dejó de realizar cualquier actividad formativa ya que creía que todo lo que aprendía en los cursos se comentaba luego, voces en su cabeza, que cuestionaban también su escasa aptitud laboral. En el año 2005 y tras una situación de violencia en el domicilio, fue ingresado con carácter urgente en una Unidad de Hospitalización Psiquiátrica. Durante dicho ingreso, se le diagnosticó esquizofrenia paranoide, se inició tratamiento con olanzapina y se derivó al Centro de Salud Mental correspondiente para seguimiento ambulatorio. En dicho dispositivo se modificó el tratamiento con olanzapina, debido a la somnolencia que le producía, sustituyéndolo por risperidona, que hubo que suspender por falta de eficacia. Posteriormente, se indicó el tratamiento con quetiapina, que también generó una somnolencia excesiva. En el momento de la derivación al Centro de Tratamiento Integral, el tratamiento prescrito era el siguiente: amisulprida 400 mg/24 horas, clomipramina 150 mg/24 horas, lorazepam 6 mg/24 horas y alprazolam 3 mg /24 horas.

EXPLORACIÓN PSICOPATOLÓGICA
En el momento de la primera evaluación el paciente mostraba una actitud inhibida, se negaba a ser visto sin la presencia de ambos padres. El discurso era parco y poco espontáneo, refería ideación delirante autorreferencial de perjuicio –con tintes megalomaníacos– bien estructurada y elaborada a partir de interpretaciones delirantes. Negaba alucinaciones auditivas u otros trastornos sensoperceptivos. El humor básico era hipotímico, la reactividad emocional escasa, se mostraba apático y carecía de cualquier proyecto de futuro. Presentaba un elevado nivel de ansiedad tanto ideica como somática. Refería dificultades de concentración e impulsos súbitos auto y heteroagresivos, por los que se veía invadido por el deseo de romper cosas en casa o de golpearse a sí mismo. Generalmente, controlaba dichos impulsos buscando la compañía de sus padres y no había ninguna constancia de pasos al acto, salvo los que motivaron el ingreso en Unidad de Hospitalización Psiquiátrica. Además, rechazaba cualquier contacto social, incluido el de su propia hermana mayor cuyas visitas al domicilio familiar decía no poder soportar. Esta situación era vivida por los padres con una mezcla de resignación y hostilidad, ya que les obligaba también a ellos a estar socialmente aislados.

PRUEBAS COMPLEMENTARIAS
Se han realizado electrocardiogramas periódicos para descartar arritmias que se realizan a todos los pacientes que están en el Centro en tratamiento con antipsicóticos y se le ha incluido en un programa de hábitos saludables para contrarrestar efectos secundarios a nivel metabólico.

DIAGNÓSTICO
Esquizofrenia paranoide.

TRATAMIENTO
Tras una valoración tanto individual como familiar se elaboró, consensuadamente con ellos, un plan de tratamiento individual que incluía los siguientes objetivos:
Estabilización clínica (síntomas productivos/ansiosos).
Fomento de autonomía personal.
Desarrollo de una dinámica familiar más adecuada. Para ello se acordaron las siguientes intervenciones:
Optimización de tratamiento farmacológico, asegurando la adherencia y buscando el tratamiento más adecuado, tanto en lo relativo a las dosis como a las moléculas indicadas.
Psicoterapia individual.
Psicoterapia grupal (un día a la semana).
Intervención psicoterapéutica orientada a la rehabilitación cognitiva y al desarrollo de habilidades sociales.
Psicoeducación para familias y grupo de apoyo multifamiliar.
Se inició tratamiento con ziprasidona y, posteriormente, con pregabalina con escasos resultados tanto en lo relativo a la productividad psicótica, como a la ansiedad o a los impulsos agresivos referidos. Finalmente y teniendo en cuenta la evolución del paciente y el resultado de los tratamientos utilizados hasta el momento, se indicó tratamiento con clozapina en el año 2008, tras descartar patología somática que contraindicase dicho tratamiento y obtener el consentimiento informado del paciente. Desde ese momento y hasta la actualidad se han realizado los controles analíticos pertinentes que exige el uso de dicho fármaco.

EVOLUCIÓN
Hasta el momento el paciente ha presentado ganancia de peso y sialorrea, pero ninguno de los efectos secundarios objetivados ha reunido la suficiente intensidad como para justificar la interrupción del tratamiento. Desde el punto de vista de su sintomatología y funcionalidad, se han objetivado los siguientes cambios:
La sintomatología productiva ha desaparecido, no objetivándose en el momento actual ideación delirante alguna, siendo necesario para ello una dosis de clozapina de, al menos, 400 mg.
Los impulsos auto o heteroagresivos han desaparecido.
La clínica ansiosa ha remitido progresivamente.
El paciente no ha precisado hospitalización en la Unidad Psiquiátrica en los casi 10 años que lleva recibiendo este tratamiento. Las necesidades del tratamiento actual no requieren más que la revisión ambulatoria cada dos meses.
Durante los últimos años, el número de actividades que el paciente es capaz de desarrollar de forma autónoma ha aumentado significativamente, por ejemplo, participa en actividades deportivas de forma habitual, ha realizado algún viaje de fin de semana sin la compañía de sus padres y, aunque continúa viviendo con ellos, es capaz de dormir ocasionalmente en su propio domicilio.
Las relaciones familiares han mejorado radicalmente, puesto que no solo ya no depende de la compañía constante de sus padres sino que, además, puede disfrutar de la de otros miembros de la familia y participar en actividades de ocio a nivel comunitario (cines, restaurantes o actividades al aire libre) sin ninguna dificultad.
Además, aunque no se plantea retomar la actividad laboral, ha vuelto a realizar algunos cursos de informática online.

En el momento actual, el tratamiento que recibe es el siguiente: clozapina 200 mg (1/2-1/2-1), clomipramina 75 mg (0-0-1) y biperideno (1-1-0).