Mujer de 42 años de edad, natural de Cantabria. Soltera y sin hijos. Vive sola muy apoyada en su madre, de quien depende emocionalmente. Incapacidad laboral permanente (maestra).

ANTECEDENTES
Antecedentes personales: sin antecedente personales de interés. Niega tener hábitos tóxicos.

Antecedentes familiares: familiar de segundo grado por rama materna con esquizofrenia.

Antecedentes psiquiátricos: diagnosticada de esquizofrenia paranoide a los 25 años de edad, con evolución tórpida que ha precisado de múltiples ingresos hospitalarios en centros de Agudos y de Media-Larga Estancia desde el año 2000.

EXPLORACIÓN PSICOPATOLÓGICA
Desde el inicio de la enfermedad destaca la presencia de síntomas psicóticos sin clara recuperación interepisódica, consistentes en ideas delirantes de vigilancia/escrutinio, autorreferencialidad de base interpretativa, fenómenos primarios del pensamiento (lectura y divulgación). Angustia psicótica y sintomatología defectual prominentemente de la esfera cognitiva: déficits mnésicos, disfunción ejecutiva con dificultades a nivel académico y laboral. Rasgos de inestabilidad emocional, empobrecimiento afectivo, retraimiento y desarraigo social, con gran deterioro funcional y social.

PRUEBAS COMPLEMENTARIAS
Pruebas de imagen: entre las pruebas complementarias realizadas se incluyen varias pruebas de imagen realizadas (TAC craneal y RMN) en las que no se encuentran hallazgos significativos.
Analítica general: bioquímica, hormonas tiroideas, serologías de VIH, hepatitis B y C, lúes. Todo dentro de los límites de la normalidad. A lo largo de la enfermedad se objetivan cifras discretamente elevadas de colesterol y triglicéridos como únicos hallazgos reseñables. En la actualidad cifras normalizadas. Última determinación de prolactina (29,0 ng/ml).

DIAGNÓSTICO
Está diagnosticada de trastorno límite de personalidad en el contexto de rasgos disfuncionales de personalidad. Cuenta con varias tentativas de suicidio en el pasado y un último ingreso hospitalario en 2010 por riesgo autolítico.
Evolución desfavorable en los últimos años con síntomas psicóticos activos fluctuantes con escasa repuesta a varios fármacos antipsicóticos y efectos adversos que motivaron cambios en el tratamiento.
Sobre esto, se añade una personalidad basal caracterizada por inestabilidad emocional que asociada a la presencia de sintomatología psicótica, ha marcado las decisiones terapéuticas ante las dificultades en la adherencia al tratamiento (incluso múltiples idas y venidas con diversos psiquiatras) y un pronóstico sombrío.

TRATAMIENTO
A lo largo de la enfermedad, se ensayan diversas líneas terapéuticas ante la presencia de síntomas psicóticos de carácter fluctuante (amisulprida, quetiapina, olanzapina, paliperidona y risperidona) muchos de ellos en su formulación depot para garantizar adherencia.Se describen efectos secundarios asociados a varios fármacos: amenorrea y galactorrea en el contexto de hiperprolactinemia (170 ng/ml) con amisulprida que obliga a cambio de antipsicótico y aumento de peso en relación a olanzapina.
En 2011, dada la mala evolución clínica se propone el inicio de clozapina de forma gradual, se alcanzan dosis máximas de 400 mg/día con remisión notable de la sintomatología psicótica y recuperación funcional. Sin efectos secundarios y buena tolerancia.Actualmente, la paciente mantiene un buen cumplimiento terapéutico. Se ha conseguido una mejoría clínica significativa; mejor control de los síntomas psicóticos, recuperación notable del rendimiento cognitivo y atenuación de los rasgos disfuncionales de personalidad, que podrían deberse más al deterioro propio de su enfermedad psicótica –esquizofrenia residual– que a un trastorno de la personalidad.