Niño de diez años que acude a su centro de salud para valoración por cambios de conducta de seis meses de evolución. Sus padres refieren una marcada irritabilidad y agresividad, tanto en el ámbito familiar como en el escolar, con disminución del rendimiento académico; aumento de la ingesta calórica, con conductas compulsivas asociadas y ganancia ponderal de aproximadamente 19 kilos, y trastorno del sueño con dificultades para el inicio y el mantenimiento de este. No detectan desencadenante claro previo al inicio del cuadro clínico. Se asesora a la familia y se enseñan pautas de conducta encaminadas a manejar el comportamiento del menor y se deriva a Psiquiatría Infanto-Juvenil para su valoración.

Tras ser valorado en la unidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil y debido al empeoramiento progresivo de la situación familiar y escolar, se decide su ingreso para control clínico e inicio de tratamiento. Durante su ingreso se realizan una analítica sanguínea y una resonancia magnética cerebral, ambas dentro de la normalidad, y se administra tratamiento con aripripazol y lormetacepam, con mejoría parcial de los síntomas. Al séptimo día de ingreso inicia un cuadro de vómitos y diarrea, presentando en este contexto síntomas vegetativos (hipotensión arterial, sudoración y palidez intensa) y desconexión parcial del medio. Estos episodios habían sido descritos de manera similar por el personal de enfermería de la unidad los días previos, por lo que se decide traslado a la planta de hospitalización de Pediatría para estudio.

En la anamnesis dirigida, los padres refieren episodios nocturnos consistentes en despertar brusco, mirada perdida, midriasis, comportamiento hipermotor y confusión de breve duración y recuperación inmediata. Se deciden ampliar estudios complementarios con vídeo-electroencefalograma, donde se registran crisis electroclínicas en sueño con actividad punta-onda 4-6 Hz bilateral de inicio en la región temporal derecha, con actividad de fondo normal tanto en el sueño como en la vigilia, compatible con epilepsia focal del lóbulo temporal. El estudio neuroinmunológico en sangre y líquido cefalorraquídeo es normal. Se inicia tratamiento con lacosamida 400 mg/día, sin recurrencia de crisis y con mejoría posterior de la conducta y del patrón de sueño del paciente. Los padres refieren que "vuelve a ser él".