Varón de 25 años, soltero, que reside con sus padres. Ha desarrollado trabajos esporádicos, pero actualmente está sin trabajo desde hace 5 años.

No tiene antecedentes personales médicos de interés excepto un ingreso por una perforación ocular. Su madre padece "depresiones", no refieren otros antecedentes psiquiátricos o médicos de interés.

Presenta una historia de varios años de evolución de conductas extravagantes, pero no peligrosas o molestas para otros, además de un aspecto físico extraño, con pelo largo y descuidado, extremadamente delgado, y una conducta no verbal llena de microgestos y manierismos. El paciente refiere que no quiere ser como la gente normal, "no me interesa ser como todo el mundo". Comenta que no trabaja pues no sabe que hacer en el futuro. En el hospital presentaba múltiples conductas extrañas como pequeños golpes al suero pautado, flores lacias recogidas en el jardín del hospital en el cabecero de la cama, con movimientos continuos, tocando objetos con impresión de curiosidad. Desde hace un año y medio se han intensificado las conductas extravagantes, pasaba muchas noches fuera de casa, sin apenas dormir y sin dar explicaciones de donde iba. Comenzó a comentar que era Jesucristo, que tenía los clavos clavados en la mano. Su habitación la tenía llena de Biblias, velas e imágenes de santos. Iba por la calle como "si fuese Jesucristo", medio desnudo, expresando que tenía la columna rota. Ha referido que tenía relaciones sexuales con la Virgen María. En una ocasión se flageló en una iglesia con una cadena. En otra ocasión salió a la calle con una espada y se la enseño a unos niños, acudiendo la policía en ese momento. Obserban que habla solo. En casa no se relaciona con la familia y, en ocasiones, ha amenazado a la madre con que "te voy a clavar con los clavos de Cristo", pero sin mostrar agresividad física. Cuando se le plantea si se considera Jesucristo, responde que son los demás los que lo creen, que oye como la gente comenta de él que "parece Jesucristo", incluso a veces lo ha escuchado a través de puertas cerradas o lo han insinuado a través de la televisión o la radio. Enseña unas supuestas marcas en las manos que apoyan está creencia.

Respecto a los hábitos tóxicos, sólo reconoce el consumo de cannabis desde hace años, sin evidencia de otros consumos y sin dar información sobre la cantidad de cannabis consumida o sobre el inicio de este. Sí parece tratarse de un consumo diario y posiblemente en cantidades importantes según la información de la familia.

En la exploración psicopatológica destacan las conductas extravagantes, las ideas delirantes de tipo místico, las posibles alucinaciones auditivas que no parecen ser muy intensas o frecuentes, sin otro tipo de alteraciones sensoperceptivas, la afectividad inadecuada y el empobrecimiento ideativo, con pensamiento centrado en el mismo tema, sin ideación autolítica, ni síntomas maníacos ni depresivos, ni alteraciones del sueño. Conversación perseverante y centrada en justificar sus conductas extrañas. Escasa conciencia de enfermedad y tendencia a ocultar información.

En la evolución, un año después, tras seguir tratamiento primero con quetiapina y, posteriormente, olanzapina, ha remitido el consumo de cannabis y sigue negando el consumo de otros tóxicos. No se evidencian síntomas delirantes ni alucinatorios. Predominan los síntomas negativos, con un discurso empobrecido, retraimiento social importante, afectividad aplanada y persistiendo las conductas extravagantes.