Mujer de 17 años que ingresa en una unidad de psiquiatría infanto-juvenil por presentar reagudización de clínica obsesiva con marcada repercusión afectiva y funcional. 
Dentro de la historia evolutiva, el embarazo fue planificado, monitorizado y transcurrió sin complicaciones. Parto gemelar a término, con cesárea programada. Ausencia de complicaciones en el periparto. Peso y talla al nacimiento adecuados. 
Lactancia artificial por decisión de la madre, sin problemas posteriores en la introducción de alimentos. 
Adecuado desarrollo psicomotor. 
Asistió a guardería, con buena adaptación y sin ansiedad de separación. Inicio de escolarización sin incidencias. A los 8 años comenzó estudios en internado en el extranjero junto a sus hermanos. 
Buenos resultados académicos y relaciones sociales con iguales y adultos. A los 13 años regresaron a España. Inició 2o de educación secundaria en centro privado junto a su hermana melliza, donde mantuvo un buen rendimiento. No obstante, estableció pocas relaciones sociales, sin grupo de amigas estable, que atribuye a la estrecha relación que mantiene con su hermana. Actualmente matriculada en 4o de educación secundaria. 
Convive con sus padres, su hermano (3 años mayor) y su hermana melliza. La cuidadora principal ha sido la madre. Durante la estancia de la paciente y sus hermanos en el internado los padres los visitaban de forma regular. Convivencia familiar en períodos vacacionales. 
Cuando la paciente tenía 12 años, su madre sufrió un traumatismo craneoencefálico que le dejó secuelas consistentes en afectación de la memoria, desregulación emocional y episodios de agresividad. 
Un año más tarde la paciente y su hermana regresaron a España. Niegan otros antecedentes familiares de interés. 
La paciente no tenía alergias a medicamentos conocidas, antecedentes no psiquiátricos de interés ni historia de consumo de tóxicos. Primer contacto con salud mental a los 13 años por un cuadro depresivo reactivo, con buena respuesta. 
A los 16 años precisó ingreso en una unidad de psiquiatría infanto-juvenil por anorexia nerviosa restrictiva. Durante este ingreso se evidenciaron en la paciente una considerable autoexigencia y unos rasgos de personalidad obsesivos marcados. La paciente presentó varios episodios de descontrol conductual, en el contexto de dificultad para cumplir las indicaciones y normas de la unidad en relación a las exigencias del tratamiento, llegando a autolesionarse en varias ocasiones golpeando la pared. Se realizó diagnóstico de Anorexia nerviosa restrictiva (F50.1).
Se pautó tratamiento con sertralina hasta 200mg/24h, con mejoría parcial de la obsesividad y las alteraciones de conducta; por lo que se añadió aripiprazol oral 10mg/24h, con buena respuesta y adecuada tolerancia. 
Al alta la paciente fue derivada al hospital de día, donde se sustituyó aripiprazol oral por formulación de liberación prolongada mensual, para favorecer la adherencia terapéutica y obtener unos niveles más estables del fármaco, con buena evolución. Después de 3 meses de tratamiento intensivo en el hospital de día, la paciente se incorporó al curso académico. 
Durante el primer trimestre del curso la paciente empezó a manifestar sintomatología obsesiva (ideas de orden, simetría y relacionadas con la alimentación, aumento de miedos irracionales, fobias de impulsión, rituales de comprobación), con empeoramiento progresivo, por lo que fue ingresada nuevamente en psiquiatría infanto-juvenil. Se realizó diagnóstico de Trastorno obsesivo-compulsivo (F42). 

Al alta fue derivada al hospital de día, donde la paciente se mantuvo estable durante los 6 meses siguientes, por lo que, de acuerdo con la paciente y sus padres, se cambió aripiprazol de liberación prolongada a formulación oral y se disminuyó progresivamente la intensidad del tratamiento. 
A los 3 meses la paciente ingresa nuevamente en la unidad de psiquiatría infanto-juvenil por presentar reagudización de clínica obsesiva (evitaba el color rojo "porque le hacía pensar en cosas violentas", no quería pisar las líneas del suelo, por las noches pasaba varias horas comprobando repetidamente "si la alarma estaba puesta") de 3 semanas de evolución. Relataba síntomas de despersonalización y desrealización, así como fobias de impulsión ("miedo a abrir la puerta del coche en marcha o a cruzar la calle"). 
Además, durante la última semana la paciente había comenzado a presentar ideación autolítica en relación al malestar que le producía la sintomatología obsesiva y a su repercusión funcional.
Se encontraba en tratamiento con sertralina 200mg/24h, quetiapina 200mg/24h, aripiprazol 5mg/24h y bromazepam 1.5mg/24h.
Teniendo en cuenta el cuadro clínico, se decidió ingreso de la paciente en psiquiatría infanto-juvenil para contención de la ideación autolítica, así como ajuste de tratamiento psicofarmacológico, de acuerdo con su psiquiatra de referencia. 
Al ingreso, la paciente se encontraba consciente, globalmente orientada. Presentaba ansiedad e inquietud psicomotriz. Ánimo descendido, tendente a la irritabilidad, con apato-abulia y astenia. Discurso coherente y adecuado a su edad, centrado en miedo a autolesionarse, como forma de regular la angustia asociada a sus pensamientos obsesivos y las compulsiones derivadas de los mismos. Conductas autolesivas en forma de golpes, con finalidad ansiolítica. Ideas pasivas de muerte e ideación autolítica. Fobia a engordar, sin distorsión de la imagen corporal, que se encontraba en un segundo plano y que no condicionaba alteraciones de la conducta alimentaria. 
La paciente se mostró conductualmente adecuada durante todo el ingreso. Se observó una disminución progresiva de la ansiedad, con desaparición de la ideación autolítica. Se trabajó con la paciente un plan de seguridad, que se comprometió a poner en práctica en caso de nuevo episodio de descontrol de impulsos. 
Se ajustó la pauta de aripiprazol a 15mg/24h y, posteriormente, se reintrodujo el tratamiento con aripiprazol de liberación prolongada 400 mg intramuscular mensual, considerando la escasa adherencia y mejoría del cuadro clínico descrita durante el seguimiento ambulatorio, con buena tolerancia. Asimismo, se reincorporó progresivamente a la paciente al hospital de día y se llevaron a cabo permisos terapéuticos, sin incidencias. 
En el momento del alta la paciente se encontraba tranquila, sin ansiedad ni irritabilidad, con menor sensación de inestabilidad emocional. Se observaba una mejoría considerable de la ideación obsesiva, con desaparición de rituales. Sin semiología afectiva mayor ni clínica psicótica. No presentaba descontrol conductual o de impulsos, auto o heteroagresividad ni ideación autolítica.
Se realizó analítica (incluyendo hemograma, ionograma, perfil hepático, renal, tiroideo, hormonal, vitaminas) y sistemático y sedimento urinario, sin hallazgos significativos. Test de embarazo y tóxicos en orina negativos. Valoración por Pediatría y Cardiología sin hallazgos significativos. 
Se realizó juicio clínico de reagudización de Trastorno obsesivo-compulsivo (F42) y Anorexia nerviosa restrictiva en remisión parcial (F50.01).
Cuatro meses tras el alta la paciente continúa tratamiento intensivo en el hospital de día con adecuada adherencia. Mantiene estabilidad psicopatológica y no ha precisado nuevos ingresos. 