Se presenta un caso de un enfermo que debutó con este comportamiento, reiterándolo hasta tres veces en el plazo de menos de una semana. La conducta autolesiva fue la primera manifestación de un cuadro delirante de contenido mesiánico que finalmente fue diagnosticado de psicosis esquizofrénica.
El enfermo de 24 años, sin antecedentes conocidos de patología psiquiátrica, fue atendido primero de una autolesión que consistió en una profunda herida incisa en abdomen. Obsérvese que dentro de la puesta en escena, apareció con ropas muy claras y cubierto de sangre, el contexto dramatizó lo que posteriormente se identificaría con un delirio mesiánico. El comportamiento del enfermo fue en todo momento muy negativista, rechazando el contacto y el diálogo con el equipo sanitario e incluso mostrando cierta resistencia a ser atendido.
A los pocos días se cosió los labios, como medida de rechazo a la comunicación y finalmente un día después se cosió los ojos. A partir de las manifestaciones del enfermo se pudo averiguar que las autolesiones las realizó dentro de un entramado de pensamientos delirantes, dentro de cuya estructura, él mismo se consideraba el salvador del mundo para lo que debía realizar un sacrificio autoinmolador.