El tercer caso es el de una mujer de 30 años de edad, de nacionalidad española. Madre soltera, con una niña de 7 años, que convive con la abuela materna. La paciente tiene periodos que pasa en casa de su madre y con su hija, y en otras ocasiones convive con parejas. Cuando llega al centro en octubre de 2008 se encuentra en paro y es pareja de un partícipe de nuestro dispositivo.

Tiene formación en auxiliar de geriatría.

Sus dependencias principales son a heroína, cocaína, benzodiacepinas y tabaco.

Ha tenido dos episodios de intoxicación aguda por benzodiacepinas y opioides que han necesitado ingresos hospitalarios con lavado gástrico.

En cuanto a enfermedades concomitantes: VIH (negativo),VHC (positivo) y de VHB (completada vacunación). Mantoux positivo en febrero de 2008, realizó quimioprofilaxis con Cemidon® 300 durante 6 meses.

En 2006 sufrió un accidente de tráfico que le provocó un neumotórax, pérdida de conocimiento por conmoción cerebral y una fractura triple costal.

Presenta rasgos de personalidad dependiente.

En cuanto a su historial, es consumidora de heroína de más de 10 años. Estuvo en Programas de Mantenimiento con Metadona en otros dispositivos, en los que completó las desintoxicaciones y finalizó los tratamientos.

También ha estado en programas de reinserción y en un piso de estancia.

En octubre de 2008, tras una recaída en el consumo de heroína y cocaína, acude al centro por estar su compañero en nuestro dispositivo. Se le plantea iniciar tratamiento con buprenorfina/naloxona. Acepta el nuevo tratamiento.

A veces consume la metadona de su pareja, según la disposición que tenga de heroína, pero prefiere no iniciar de nuevo Programa de Mantenimiento con Metadona.

Se comienza el tratamiento con una dosis de 8 mg. El primer día presenta algunos síntomas de síndrome de abstinencia como sudoración, rinorrea, ansiedad. Al segundo día la dosis que se le dispensa es de 16 mg. Esta dosis se mantiene hasta principios de noviembre, cuando manifiesta intranquilidad y se eleva a 18 mg/día de buprenorfina/naloxona.

No se han presentado dificultades en la inducción. La paciente comienza el tratamiento al dar negativo en orina a metadona y buprenorfina.

La paciente tomó la dosis de 18 mg desde principios de noviembre hasta mediados de diciembre, fecha en la que presentaba una mejoría, mayor confianza y estabilidad personal, por lo que se plantea la disminución de la dosis. En esa fecha la dosis se ajusta a 14 mg. Se continúa la disminución de 2 mg cada dos o tres semanas hasta llegar a 4 mg.

Al comenzar a trabajar y realizar un mayor esfuerzo físico, solicitó un aumento de dosis, por encontrarse más cansada. Estos síntomas desaparecen con la nueva dosis de 5 mg, con la que continúa en la actualidad.

No se han presentado dificultades para fijar la dosis, la paciente ha tolerado la disminución sin problemas. Siempre se ha mostrado colaboradora y ha realizado correctamente el tratamiento pautado.

En la actualidad se encuentra abstinente a opiáceos y cocaína, según se observa en los análisis de orina que realiza en sus visitas al centro.

Se le administran comprimidos sublinguales de buprenorfina/naloxona cada 14 días, por motivos laborales. Nunca ha realizado un uso indebido de la medicación.

En la actualidad está viviendo en casa de su madre en una población de la Comunidad de Madrid, cerca de su lugar de trabajo.

Desde el inicio del tratamiento con buprenorfina/naloxona se ha observado una mejora sensible y paulatina en su aspecto físico y en su vida. En poco más de seis meses ha encontrado trabajo en una residencia de ancianos como auxiliar de geriatría, lo que le permite normalizar su vida. Ha vuelto a casa de su madre, ha mejorado la convivencia entre ambas. Acude al centro regularmente los días que no trabaja a recoger tanto su tratamiento de Suboxone® como la medicación complementaria que se le dispensa y que se le había pautado previamente de olanzapina y topiramato y lormetazepam.

Realiza psicoterapia individual. Se mantiene la abstinencia a heroína y cocaína. 