Paciente de 42 años que ingresa de forma electiva en la sala de hospitalización de Medicina Interna de la Unidad de Alcohología procedente del dispensario de la misma Unidad para proceder a una desintoxicación e iniciar una deshabituación enólica.

De sus antecedentes familiares destaca el abuelo paterno con trastorno por dependencia del alcohol.

Originario de Manchester, fratría de 7 hermanos. No refiere alteraciones durante el embarazo de su madre, ni en el parto ni en el desarrollo psicomotor. Enuresis hasta los 6 años. En cuanto a la escolarización, describe dificultades en el aprendizaje a pesar de su esfuerzo. No se evidencia déficit atencional o antinormatividad en la adolescencia. Finaliza estudios básicos a los 18 años cuando se traslada a Barcelona para incorporarse a la empresa hostelera familiar. Se casa a los 20 años en el octavo mes de gestación de su pareja. Padre de 3 hijas y en trámites de separación. En el último año ha acumulado deudas económicas por valor de 36.000 euros a raíz de un préstamo para la empresa y gastos en prostitución.

En los antecedentes médicos únicamente consta apendicetomía en la infancia y alergia a las sulfamidas por haber presentado reacción cutánea eritematosa.

Por lo que respecta a la historia toxicológica, inicia el consumo de alcohol a los 17 años a partir del grupo social presentando los primeros signos de dependencia hacia los 20 años. Toma a diario alrededor de 200 g de alcohol (20 UBE [unidad de bebida estándar]) entre cervezas y vino. Sigue un patrón de consumo en solitario en locales públicos a partir de la tarde, llegando a la pérdida de control. Explica intoxicaciones sin repercusiones conductuales aunque sí alteraciones amnésicas secundarias en forma de "black-out". Presenta además sintomatología ansioso-depresiva e irritabilidad de tiempo de evolución. El máximo periodo de abstinencia han sido 11 meses en seguimiento psiquiátrico especializado. Describe dependencia a la nicotina desde 2007 en el contexto de hábito enólico. Logró el abandono durante los 11 meses de abstinencia alcohólica. Su consumo actual es de 1,5 paq/día después de una recaída en el consumo de alcohol. Refiere uso de derivados cannabinoides en la juventud y en la actualidad fuma 1 "porro" al mes. Consumo puntual de cocaína por vía intranasal hace años. Niega cualquier otro consumo de tóxicos.

Inicia seguimiento psiquiátrico privado en el 2002 a partir de clínica ansiosa. Se prescriben ansiolíticos y antidepresivos. A pesar del tratamiento, no se observa mejoría clínica por lo que se reinterroga sobre hábitos tóxicos que el paciente niega. Al cabo de 5 años se consigue concienciación de la problemática del alcohol y en junio del 2007 se empieza el tratamiento. Primero, desintoxicación con pauta decreciente de clometiazol con la que el paciente refiere cierta gastritis y rinorrea. Después, deshabituación logrando la abstinencia durante 11 meses gracias a terapia grupal y tratamiento interdictor los 4 primeros meses. A partir de mayo del 2008, aparece consumo intermitente de alcohol con una progresiva dosificación hasta la pérdida de control del consumo. En noviembre del 2008 se remite al paciente a nuestra unidad solicitando el actual ingreso. El tratamiento en la actualidad es duloxetina 60 mg/día y topiramato 100 mg/día.

En su ingreso, el paciente no muestra signos de abstinencia ni embriaguez; tampoco alteraciones de la esfera psicótica aunque en la afectiva denota cierta hipotimia y ansiedad reactiva a la problemática familiar y laboral. Se elige para la desintoxicación diazepam además de vitaminoterapia y terapia de grupo intensiva e individual. Se mantiene el tratamiento psicotrópico pautado de forma ambulatoria.

Por otro lado, se realiza consejo breve sobre el hábito tabáquico. El paciente reconoce el consumo nocivo del tabaco y cree oportuno el ingreso para reducir el consumo aunque no se ve preparado para abandonarlo (test de Fagerström: 1, test de Richmond: 7). Por esta razón, se pautan 5 comprimidos al día de nicotina según demanda con lo que el paciente reduce el consumo a la tercera parte.

La hospitalización cursa sin incidencias y al cabo de 6 días de ingreso se le da el alta.

En la sala de hospitalización la psiquiatra y la residente antes de pasar la visita diaria conversan sobre el caso del paciente.