Pablo tiene 39 años y fue consumidor de drogas, incluida la vía parenteral, desde los 14 años. Lleva tres abstinente. Hace tres años tuvo dos ingresos psiquiátricos breves en un corto periodo de tiempo por un cuadro psicótico que se relacionó con el consumo de cocaína. Se ha mantenido estable en los dos últimos años sin necesidad de tratamiento. Durante un ingreso para desintoxicación fue diagnosticado de trastorno de personalidad tipo paranoide.

Diagnosticado de VIH y VHC a los 24 años, en la actualidad se encuentra en estadio C-3 con carga viral de <50 copias y 350 CD4, en tratamiento con Tricivir (zidovudina, lamivudina y abancavir) cada 12 horas. Describe intolerancia a distintos antirretrovirales que se habían ensayado previamente: Epivir, Zerit y Viracept, y había interrumpido otros tratamientos como Retrovir, Videx y la terapia triple. El virus C es genotipo I y la PCR para RNA de VHC da > 700.000 copias.

Tras pasar por diversas comunidades terapéuticas el paciente accedió a un piso supervisado y se inició tratamiento con IFN-Pegilado a dosis de 180 mg/sem IM y ribavirina 800mg/24h.

Rápidamente aparecieron distintas quejas somáticas atribuibles al nuevo tratamiento, y coincidiendo con que se instalaron dos nuevos compañeros en el piso empezó a pensar que le envenenaban y querían echarle del mismo.

Su ingreso conllevó la retirada del interferón y la ribavirina y la administración de aripiprazol a dosis de 15 mg/24h con lo que remitieron completamente los síntomas paranoides.