Eduardo tiene 45 años y fue diagnosticado de Esquizofrenia Paranoide (EP) hace más de 15. Es ex consumidor de drogas vía parenteral y se mantiene abstinente desde los 25 años. Abandonó el consumo de alcohol que venía realizando hace dos años.

La enfermedad mental le fue diagnosticada a los 28 años y tuvo un único ingreso hace dos por una descompensación que coincidió con un consumo excesivo de alcohol y el abandono del tratamiento farmacológico tras la muerte de su madre, con quien vivía. En los últimos años se ha mantenido mínimamente sintomático con dosis de 3 mg de risperidona.

Tras el diagnóstico de la enfermedad se casó, tuvo dos hijas y hace seis años se separó. Tiene un trabajo estable como camarero.

Coincidiendo con el abandono del consumo de drogas vía parenteral fue diagnosticado de Hepatitis C y hace tres años de infección por VIH, actualmente en estadio A3 con 268 CD4 y carga viral <50 copias. Recibe tratamiento con Telzir (700mg/12h), Norvir (100 mg/24h) y Truvada (1c/24h).

El VHC tiene un genotipo IA, la hepatopatía se encuentra en estadio A-B de Child y la PCR para RNA del VHC indica la presencia de 7.229.161 copias.

Dada la buena evolución psiquiátrica en los dos últimos años, sin descompensaciones y con adecuada adherencia farmacológica, se inició tratamiento con IFN-Pegilado intramuscular (100mg/sem) y ribavirina (1000mg/24h).

A la semana de comenzar el tratamiento aquejó malestar físico, sobre todo astenia y molestias digestivas, por lo que rebajó la dosis habitual de tratamiento antipsicótico desde 4 a 1 mg de risperidona y se produjo un cuadro alucinatorio con voces que le indicaban cosas contradictorias hasta el extremo de bloquearse para poder salir de la habitación, abandonando la alimentación y el autocuidado y siendo necesario su ingreso.

En la unidad se retiró el tratamiento con interferón y ribavirina, aumentando la dosis de risperidona hasta 6 mg y mejorando el paciente rápidamente, siendo dado de alta en menos de 2 semanas sin clínica psicótica.