Mujer de 19 años que realiza su tercer ingreso en Unidad de Hospitalización de Salud Mental por trastorno de conducta en el medio familiar.

Antecedentes familiares: Abuela con síndrome ansioso-depresivo. Madre: tentativa suicida mediante inhalación de gas cinco años antes y en tratamiento actual por síndrome ansioso-depresivo e hipotiroidismo.

Antecedentes personales: Oligoamnios, parto pretérmino, bajo peso al nacer (2070 g), icteria que requirió fototerapia, comunicación interventricular que cerró espontáneamente, clinodactilia de los dedos tercero, cuarto y quinto de ambos pies, heterocigótica para mutación 20210 del gen de la protrombina, cariotipo normal, dismorfia septal con insuficiencia velopalatina y rinitis hipertrófica con septoplastia y turbino-plastia. Deambuló a los nueve meses, controló esfínteres a los dos años y medio, fue autónoma para comer a los dos años y medio, para vestirse a los seis años y para asearse a los nueve. Levocardia-levoápex y situs solitus diagnosticado mediante ecografía.

Ha sido diagnosticada de trastorno psicótico agudo y transitorio (F23 CIE 10) y de esquizofrenia paranoide (F20 CIE 10), y desde los 16 años ha estado en seguimiento con Salud Mental Infanto-Juvenil. Estuvo en seguimiento en Neuropediatría por retraso madurativo y del lenguaje (empezó a hablar a los cuatro años, presentó dislexia que requirió tratamiento logopédico. A los siete años se midió la inteligencia por las matrices progresivas de Raven, que arrojaron cifras dentro del promedio, y a los diez años mediante WISC-R, obteniéndose los siguientes resultados: cociente intelectual verbal de 97, manipulativo de 72; la divergencia entre ambas cifras no permite establecer un cociente intelectual total, pero podríamos hablar de un índice general cognitivo correspondiente a una inteligencia media-baja.

Enfermedad actual: A su ingreso en la Unidad de Hospitalización, la paciente presentaba ideación delirante autorreferencial poco estructurada, alucinaciones auditivas comentadoras de su actividad, afectividad lábil y conducta pueril y regresiva con heteroagresividad en el medio familiar.

Las pruebas complementarias realizadas (bioquímica sanguínea con niveles de vitamina B12, ácido fólico y ceruloplasmina, análisis de orina, pruebas de función tiroidea, proteínas y electroencefalograma) fueron normales, salvo plaquetopenia fluctuante (que no llegó a normalizarse) y leucopenia. En la tomografía computarizada de cráneo se halla cavum septum pellucidum (ya detectado a los tres años de edad) de 2,6 cm de tamaño.

Se intentó realizar una evaluación de la inteligencia mediante WAIS-III, y aunque la paciente se mostró interesada, el test no pudo terminarse por la imposibilidad de obtener una valoración adecuada ya que daba respuestas tangenciales por asociaciones fonológicas y pararrespuestas. Al realizar las matrices de Raven, en lugar de seguir el orden lógico de la matriz agrupaba por colores o formas. Se achacaron las dificultades para entender y realizar la prueba a efectos secundarios cognitivos del topiramato, que tenía en su tratamiento, el cual se redujo progresivamente hasta la suspensión, y se intentó pasar el Test del Factor G de Cattell, obteniéndose resultados similares: la paciente no parecía comprender las instrucciones y daba respuestas tangenciales y no relacionadas con las preguntas. La impresión clínica era de un deterioro cognitivo moderado. Al mes de la suspensión total del topiramato y con posterioridad, ha seguido persistiendo la misma dificultad operativa ante pruebas neuropsicológicas.

La paciente fue diagnosticada de esquizofrenia hebefrénica (F20.1 de la CIE10).