Se expone el caso de un paciente en el que el inicio de la esclerosis múltiple estaba asociado a la aparición de clínica psiquiátrica; en concreto, presentaba cambios en sus rasgos de personalidad, confabulaciones y alteraciones de conducta de 3 años de evolución que fueron atribuidos inicialmente a un trastorno psiquiátrico, lo que trajo como consecuencia un retraso en el diagnóstico de su enfermedad neurológica.