Se presenta el caso de un varón de 32 años, con antecedentes de abuso de cocaína, benzodiacepinas y cannabis, de perfil impulsivo notable, que consulta en unidad de adicciones para deshabituación de las sustancias antedichas, descubriéndose también un uso inadecuado de pregabalina por vía oral y rectal. Tras tratamiento con topiramato en dosis de hasta 400 mg/día y acompañando un enfoque basado en las técnicas propias de la entrevista motivacional, se alcanzó estabilidad clínica, manteniéndose el paciente abstinente a benzodiacepinas y cocaína, y sin nuevos episodios de abuso de pregabalina.