Se presenta un caso clínico de una mujer de 57 años con antecedentes de trastorno depresivo que ingresa por conductas bizarras, desorganizadas, lenguaje escaso y sin déficits cognitivos relevantes. A nivel clínico no se aprecia sintomatología afectiva o psicótica, siendo lo más relevante la presencia por parte de la paciente de anosognosia de cualquier alteración de conducta. La evolución tórpida y los resultados de la tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT) y el líquido cefalorraquídeo orientan a un estadio preclínico de la EA, previo a la presencia de deterioro cognitivo.