Félix es un varón de 49 años que ingresa de forma involuntaria, tras haber protagonizado un episodio de heteroagresividad hacia su madre.
El paciente no presenta antecedentes médicos de interés y nunca había seguido un tratamiento psiquiátrico a pesar de que la enfermedad parece iniciarse cuando el paciente tenía 24 años, tras la muerte de su padre y una ruptura sentimental. En ese momento empezó a presentar alteraciones conductuales: abandonó el trabajo y los estudios, se encerró en su domicilio y comenzó a manifestar interés por temas metafísicos y espirituales, descuidando su aspecto personal. En los meses previos al ingreso, ha presentado, en varias ocasiones, conductas violentas hacia su madre, por lo que los hermanos deciden denunciarle, dictando el juez una orden de alejamiento de su domicilio familiar, que él viola para volver a agredir a su madre, tras lo cual es traído al hospital.
En el ingreso en la Unidad de Agudos Félix manifiesta que, desde hace varios meses, tiene la convicción de que sus familiares han sido suplantados por dobles idénticos, justificando la agresión a la madre como que era una impostora que se había colado en su domicilio y que él sólo estaba pretendiendo echarla. Félix es capaz de detectar a los impostores por varias diferencias, fundamentalmente físicas. Según él, presentan unos pómulos más afilados por las operaciones estéticas y llevan un nódulo implantado en la garganta que les distorsiona la voz. Además, refiere haber instalado en su habitación un sistema de seguridad que detecta, por medio de unas emisiones electromagnéticas, cuándo son o no actores. Explica el paciente que existe un complot de la mafia contra él en el que participan los actores que suplantan a su familia. Niega alteraciones en la sensopercepción. No tiene conciencia de enfermedad.
Al ingresar en planta se comienza tratamiento con risperidona 6 mg/día, que se aumenta hasta 9 mg/día, introduciendo risperidona 50mg en formulación depot, cada 14 días. La evolución ha sido favorable haciendo crítica de la ideación delirante y volviendo a reconocer adecuadamente a sus familiares. Se evidencia, sin embargo, importante sintomatología residual.Dado que persiste la orden judicial de alejamiento del domicilio familiar, fue necesario al alta tramitarle un recurso residencial donde permanece en la actualidad.