No se recogen alteraciones durante el embarazo, naciendo de parto eutócico a término en medio hospitalario. Fue el segundo de tres hermanos. Padeció encopresis hasta los 9 años, sin otros datos de alteraciones en el desarrollo psicomotor. Refiere que articulaba palabras con fluidez hasta los 8 años, edad en la que empezó a tartamudear, según él, como consecuencia de una convivencia traumática con su familia de origen. A los doce años recibió tratamiento logopédico y ansiolítico con bromazepan a dosis bajas, pero tras un año, al no experimentar mejoría subjetiva, decidió motu proprio abandonar el seguimiento. Desde entonces y según refiere fue víctima de múltiples agravios por sus compañeros de colegio, sin embargo logró terminar los estudios secundarios y diplomarse en Óptica y Optometría. Ha trabajado temporalmente como óptico en diversos puntos de la geografía española, y hace un año contrajo matrimonio tras siete años de relación. Actualmente tiene 33 años y es derivado a nuestra Unidad de Salud Mental por su médico de cabecera al presentar: "problemas de expresión y dificultad para expresar ideas, clínica que ha empeorado en las últimas semanas incrementándose su estado de angustia".
En consulta destacan múltiples bloqueos en la emisión del lenguaje con circunloquios y repeticiones monosilábicas que plantean grandes dificultades para realizar la entrevista. El discurso es entrecortado por frecuentes pausas que interrumpen el flujo rítmico del habla. Destaca también ansiedad neurovegetativa anticipatoria y ocasionales obsesiones de comprobación. Procedemos a contactar con la Unidad de Foniatría de nuestro Complejo Hospitalario quienes recomiendan tratamiento ansiolítico al incrementar el tartamudeo del paciente en determinadas situaciones. Se solicitó para descartar patología física que justifique el cuadro, una analítica con hormonas tiroideas, vitamina B12, ácido fólico, también serología de lués, VHB, VHC, y un TAC craneal. No se hallaron anomalías significativas en estas pruebas. Iniciamos tratamiento con clorazepato dipotásico 15 mg/día. Asimismo, el paciente inicia psicoterapia en la Unidad mediante técnicas conductuales basadas en relajación y distracción. Tras veinte días no se obtiene una clara mejoría en la fluidez, por lo que decidimos sustituir el tratamiento psicofarmacológico por solapamiento a olanzapina 5 mg/día. Tras seis semanas el paciente presenta una mejoría significativa tanto en la fluidez como en la ansiedad anticipatoria con disminución de las repeticiones, bloqueos, interjecciones y palabras entrecortadas. DISCUSIÓNLa espasmofemia (307.01, DSM-IV TR) es más frecuente en hombres (75%), y la etiología postulada es multifactorial, pudiendo ser provocada por factores fisiológicos, como una hiperactividad dopaminérgica, lingüísticos, y psicosociales, entre los que destacan traumas infantiles y enolismo de los progenitores. Respecto a la edad de aparición se han diferenciado 4 fases: 
1a) Aparece en el período preescolar, la dificultad es episódica y existe un alto porcentaje de recuperación. 
2a) Surge en la escuela primaria, el trastorno es crónico con pocos intervalos de habla normal.
3a) Emerge entre los ocho años y principios de la adolescencia, el tartamudeo aparece y desaparece en respuesta a situaciones específicas.
4a) Ocasionalmente debuta al final de la adolescencia y en la edad adulta.
Diversos estudios han sugerido que los antipsicóticos típicos mejoran los síntomas de la espasmofemia, pero se asocian con efectos adversos y mala tolerancia. Por lo tanto, actualmente con el objeto de reducir los secundarismos se han realizado estudios con antipsicóticos atípicos: fundamentalmente con olanzapina y risperidona, que han desvelado resultados prometedores. Así destaca la revisión sistemática de Boyd y cols., en la que incluyen la remisión completa de la espasmofemia en un niño de 4 años tratado con 0.25 mg/día de risperidona, y el caso de un adolescente de 14 años que experimentó una notable mejoría tras ser tratado con 5 mg/día de olanzapina. Por otra parte diversos estudios constatan que los pacientes con espasmofemia presentan índices más altos de ansiedad como consecuencia del aislamiento, de la intimidación y la humillación experimentada. Para ello se han empleado fármacos antidepresivos y ansiolíticos como la clomipramina, paroxetina, fluoxetina, citalopram, sertralina y alprazolam. Diversos estudios publicados constatan una mejoría tanto de la fluidez como una disminución de los movimientos faciales asociados al emplear estos psicofármacos.