Niño de 10 años, que poco después de la muerte de su abuela materna presentó debilidad en la mano y dolor en la cadera. Las diferentes pruebas para descartar causas médicas fueron normales (análíticas, gammagrafía ósea y estudios neuromusculares). En octubre de 2002 (13 años) fue evaluado por Psiquiatría derivado por Neuropediatría. Sus síntomas habían empeorado el mes anterior, después de la muerte de su abuela paterna. Había episodios diarios de debilidad generalizada con caídas frecuentes (sin perder la conciencia), pseudoparálisis muscular, dolor lumbar y cefaleas. Fue diagnosticado de Trastorno de somatización y se inició tratamiento con sertralina hasta 150 mg/día y clonazepam hasta 3,5 mg/día y psicoterapia con buena evolución.Sin embargo, en diciembre de 2002 presentó episodios de disociación y despersonalización. Para aumentar el efecto antidepresivo, se añadió metilfenidato 30 mg/día con mejoría de sus síntomas físicos. Sin embargo, desarrolló irritabilidad, por lo que se interrumpió el metilfenidato y se añadió quetiapina hasta 200 mg/día. Su irritabilidad y episodios disociativos mejoran pero continuó con síncopes que mejoraron paulatinamente y desde febrero 2003 hasta enero de 2005 estuvo asintomático. Durante los exámenes del colegio de ese año (enero y marzo 2005), volvió a tener síntomas físicos (incapaz de mover las piernas) a pesar del ajuste farmacológico. En julio de 2005 volvió la irritabilidad y se añadió lamotrigina hasta 100 mg/día. El paciente se mantuvo estable hasta octubre de 2005, cuando sus síntomas somáticos empeoraron y se inició reboxetina 4 mg/día. La ansiedad y los síntomas psicosomáticos persistieron y se comenzó aripiprazol hasta 20 mg/día. Sus síntomas somáticos mejoraron, pero con ligera sedación que limitó su rendimiento académico. Se fue disminuyendo la dosis de lamotrigina, aripiprazol y sertralina hasta interrumpirlos en enero de 2006. Durante este período tuvo irritabilidad ocasional por lo que se añadió quetiapina 50 mg/día y por sedación se reanudó el metilfenidato hasta 50 mg/día que se tuvo que suspender por insomnio y euforia. En mayo de 2006 se cambió la lamotrigina por valproato. Con esa medicación se mantuvo estable hasta noviembre de 2006, que terminó su trabajo como auxiliar administrativo y volvieron los síntomas somáticos. En este punto, añadimos tratamiento con duloxetina hasta 60 mg/día, a su valproato 1.250 mg/día y quetiapina 100 mg/día. Tuvo una marcada respuesta en tres semanas que se mantiene hasta julio de 2008 (14 meses). 