Nuestra paciente es una mujer de 81 años, casada y sin hijos, que ingresa en la UHP por un episodio depresivo grave con síntomas psicóticos. Como antecedentes psiquiátricos presenta un primer episodio depresivo a los 63 años y posteriormente, a los 73 años, otro episodio depresivo grave con síntomas psicóticos que precisó ingreso. Por falta de mejoría al tratamiento psicofarmacológico precisó TEC a la que respondió favorablemente. Como antecedentes somáticos destacan la hipertensión, un hemangioma cavernoso hepático y gonartrosis bilateral. Su tratamiento consistía en Venlafaxina, Lorazepam, Indapamida y Pantoprazol. Siendo valorada en Consultas de Neurología por un posible deterioro cognitivo incipiente, es derivada al Servicio de Urgencias por alteración conductual y sintomatología psicótica, y finalmente, ingresa de forma urgente en la UHP.Previamente al ingreso, existe un empeoramiento del estado de ánimo y aparecen alteraciones del contenido del pensamiento consistentes en ideación delirante de ruina y envenenamiento, motivo por el cual se niega a tomar alimentos y tratamiento farmacológico. Al ingreso se muestra consciente, orientada temporoespacialmente, irritable, taquipsíquica, con un discurso centrado en la ideación de envenenamiento, acompañado de gran angustia, inquietud psicomotriz, anhedonia y sentimientos de desesperanza.

Se inicia tratamiento con Haloperidol hasta alcanzar dosis de 4 mg/día añadido a su antidepresivo habitual. Al cabo de 4 días comienza con disminución del nivel de conciencia, fiebre de 38.6o, sudoración, gran rigidez en miembros superiores, disfagia y aumento de la creatinina cinasa (1267 U/L) con mínima leucocitosis (cumpliéndose todos los criterios diagnósticos de SNM propuestos por el nuevo Consenso de expertos internacionales). Por ello, se suspende el tratamiento psicofarmacológico y se inicia fluidoterapia, analgesia y oxigenoterapia. A los 15 días, tras mejoría y aparente remisión del cuadro, se reinicia tratamiento antidepresivo y neuroléptico con Risperidona de forma paulatina y con escalonamiento de dosis hasta 2,5 mg/día por persistencia del cuadro depresivo. Pasados 10 días, y tras recibir Metoclopramida intravenosa por un cuadro de vómitos, sufre una recidiva del SNM siendo trasladada la paciente al Servicio de Medicina Interna y suspendiendo de nuevo todo el tratamiento. Tras la resolución de diversas complicaciones posteriores (neumonía bilateral, síndrome coronario agudo, fibrilación auricular, infarto esplénico, bacteriemia por MARSA) se aplican 8 sesiones de TEC obteniendo una respuesta muy favorable con remisión de la clínica depresiva y de las alteraciones del pensamiento, por lo que se acuerda alta hospitalaria.