La enfermedad de David comenzó cuando era un universitario de 22 años. En este momento se le hizo el diagnóstico de un episodio de esquizofrenia paranoide con delirios sobre el tema del "magnetismo", materia que estaba estudiando en ese momento. No fue capaz de retomar sus estudios y sólo llegó a desempeñar trabajos menores. Este primer brote le dejó un defecto relativamente importante, pero a pesar de su estado residual, el paciente fue capaz de mantenerse en un equilibrio precario al contar con el apoyo de su madre. En la primera entrevista entre el clínico (O.D.) y el paciente, este estaba desempleado, divorciado y era padre de un niño de 8 años. En relación cronológica con una enfermedad grave de su madre, desarrolló un segundo episodio psicótico agudo. La muerte de su madre coincidió con el ingreso de David al Hospital Psiquiátrico. Pero antes comenzó a mostrar un comportamiento muy extraño, como la colocación de algodón en su nariz y oídos, la marcha hacia atrás, orden de los objetos de su casa de la forma más arbitraria imaginable, negligencia en su higiene personal y dejar de cambiarse de ropa tras el baño, etc. El fenómeno más alarmante era su extrema desconfianza hacia los demás y su tendencia al aislamiento, algo que se había manifestado ya durante el intervalo entre ambos episodios psicóticos y que venía siendo cada vez más marcado. A pesar de su extraña conducta y de las muchas voces que escuchaba, de alguna manera se las arregló para cuidar de su madre enferma. Sin embargo, cuando se hizo evidente que ésta iba a morir, se agitó mucho y tuvo que ser hospitalizado con urgencia. 