José Antonio es un paciente varón de 29 años que ingresa de forma involuntaria procedente del servicio de Urgencias por alteraciones conductuales. No es fumador, y en el pasado ha consumido de forma ocasional alcohol y cannabis, con algún consumo puntual de cocaína. No existe diagnóstico psiquiátrico previo, y dos años antes de este ingreso realizó consulta en el Centro de Salud por sentimientos de extrañeza y tristeza, y acudió a tratamiento con el Médico de familia durante 3 meses. Lo dejó y empezó a seguir algunos tratamientos homeopáticos y dietas "especiales" para conseguir una mejoría de su estado de ánimo. Es natural de una gran ciudad. Es el tercero de cuatro hermanos (varón 3 años mayor, mujer 1 año mayor y varón 3 años menor). El embarazo, parto y desarrollo psicomotor se describen como normal. Enuresis nocturna hasta los 11 años. Tartamudeo en la infancia que persiste en situaciones de tensión. Escolarización normal, era un niño activo, hablador y revoltoso en clase, estudiante normal e integrado socialmente. A partir de los 18 años, se aísla en casa, restringe el ocio compartido y las relaciones con sus amigos. Rehúye las relaciones familiares y las responsabilidades y se dedica al dibujo y la pintura. Desde los 18 a los 25 años inicia diferentes cursos de formación que abandona casi al empezar, y realiza trabajos temporales en bares y en la construcción. Casi siempre abandona por la presión del padre que ridiculiza sus intentos y minusvalora lo conseguido. A los 26 años, inicia un curso de dibujo y pintura, que abandona por sentirse incapaz de concentrarse y diferenciar adecuadamente los colores y formas. En el momento del ingreso (29 años) lleva tres años sin trabajar, y convive en el domicilio familiar con sus padres (jubilados) y su hermano menor. Heterosexual, ha mantenido varias relaciones de alguna intensidad, pero sólo una relevante para la persona, que se mantiene en el momento del ingreso. No mantiene relaciones cercanas de amistad. Sus padres lo definen como sensible y cariñoso, aunque "cabezón", terco, con poca tolerancia a la frustración, frente a la que reacciona con explosiones de ira de escasa intensidad y sobre todo con aislamiento. Dependiente en todo lo cotidiano de su madre. Su padre expresa frustración por lo "que se ha convertido su hijo" y manifiesta conducta activa de rechazo a su conducta habitual. José Antonio define a su padre como una persona ordenada, maniático, rígido y solitario, y a su madre como una persona ordenada, protectora, entrometida y sociable. La relación de pareja es complicada. Cada miembro de la pareja mina la autoridad del otro frente a los hijos, y en ocasiones se producen elevados niveles de hostilidad mutua. José Antonio siente que ha cambiado muchas de las cosas por temor a los enfrentamientos entre sus padres, y tiene esta sensación desde que era pequeño, aunque ahora es más intensa. Expresa una relación de rabia contenida hacia su padre y de dependencia hacia su madre En los últimos 8 años, refiere un incremento de lo que él llama su malcambio: Aislamiento progresivo, evitación del contacto con familiares y amigos, se empieza a interesar por el mundo de "losfantasmas", se vuelve más introvertido y menos comunicativo. Se evidencia una creciente suspicacia que se concreta en un miedo a que le perjudiquen y le hagan enfermar, con frecuentes enfrentamientos con su padre, se niega a comer los alimentos preparados por su madre e inicia una conducta alimentaria anárquica y descompensada. Pierde interés por la pintura, o solo le interesa para pintar su cuerpo que se embadurna en ocasiones con pinturas y cremas; pierde interés sexual y presenta un comportamiento inadecuado: se pasea desnudo por la casa, come con las manos, se niega a usar jabón... En estos años su hermano y hermana mayores se emancipan y "huyen" del domicilio familiar, lo que es motivo de reproches del padre y de comprensión culposa de la madre: "yo comprendo que no tienen porqué aguantar esto, yo soy su madre y no tengo más remedio". En los meses previos al ingreso, aparece una sensación creciente de perplejidad, con numerosos soliloquios. Aparece un discurso divagante, desorganizado e incoherente, una importante desinhibición sexual que refiere no poder controlar y que vive como impuesta por su madre y su padre, comienza a hablar con "sus amigos invisibles" con los que mantiene conversaciones agotadoras. En la entrevista exploratoria, se muestra tranquilo, colaborador, consciente y orientado, en un estado de alerta, con perplejidad y mirada esquiva. Su discurso es espontaneo, con aumento del tiempo de latencia en las respuestas, incoherente, disgregado, con frecuentes descarrilamientos, no estructurado, tangencial. No presenta alteraciones del ánimo, aunque se muestra perplejo por lo que le está sucediendo. No presenta auto ni heteroagresividad, y expresa conciencia parcial de enfermedad, o de que le "ocurre algo raro, paranormal". Considera que sus padres están contentos de lo que le está pasando, y cree que algo tienen que ver en ello. La evaluación psicológica inicial descarta dificultades en la capacidad intelectual, y se evidencia una personalidad extrovertida, emocionalmente espontaneo. Conserva un alto nivel de aspiraciones personales y hace desesperados intentos para evitar sentirse invadido emocionalmente. La imagen de sí mismo está desvalorizada y predominan el aislamiento y la presencia de componentes hostiles hacia sí mismo y hacia el entorno. Tras la instauración de tratamiento psicofarmacológico y de psicoterapia de apoyo y direccional, con abordaje sistémico de la problemática familiar, la evolución de José Antonio durante la hospitalización (4 semanas) ha sido favorable: Menor presión de pensamiento, mayor agilidad mental, disminución de la sensación de perplejidad, se mantiene la tendencia al aislamiento, y disminuyen "las conversaciones con sus amigos invisibles", mejora la relación familiar y disminuye algo la conciencia delirante. Se propone el alta y se ofertan las estrategias de seguimiento adecuadas al caso para que sean desarrolladas por su Centro de Salud Mental de referencia. 