Alba tiene 16 años, vive con sus padres y sus 2 hermanos menores. Estudia 4o de la ESO en un instituto de educación secundaria próximo a su domicilio. La paciente acude a la unidad de salud mental remitida por su médico de cabecera. Acude al mismo porque sus padres han notado que hace cosas "raras", y la ven triste e irritable.En la primera entrevista, cuando se le pregunta por su problema, Alba señala que está muy preocupada porque hace cosas que sabe que son realmente estúpidas y que no tienen ningún sentido, sin embargo, tiene que hacerlas porque teme que ocurra algo malo si no las hace. Señala que desde hace aproximadamente un año tiene miedo de que sus ropas estén llenas de microbios y, al vestirse por las mañanas, las sacude durante una media hora. Además, al llegar del colegio tiene que cambiarse de ropa porque se siente "sucia", y cada día se lava el uniforme escolar (al principio se lo pedía a su madre). Antes de hacer cualquier cosa, por ejemplo, lavarse la cara o vestirse, se lava las manos, pero con el tiempo esto ha empeorado. No tenía suficiente con lavarse las manos y ahora además se las frota con alcohol. En invierno, con el frío, estos hábitos de limpieza provocaron que sus manos llegaran a sangrar. Llegó un momento en que sangraban en el momento en que las sumergía en agua. Sus padres creyeron que tenía una enfermedad en la piel y la han llevado al dermatólogo. Cuando se le pregunta por el tiempo que le lleva realizar en la actualidad estos hábitos de higiene personal, señala que utiliza unas 6 horas al día. Por las mañanas se tiene que levantar antes de las 5 para poder ir al instituto y aun así, no le queda tiempo para peinarse o desayunar. De hecho, muchos días no llega a la primera hora de clase, lo que le ha ocasionado problemas con sus profesores. Los fines de semana ha dejado de jugar al tenis por las mañanas y de ir al centro con sus amigas porque no le da tiempo de ducharse antes de salir, sus hábitos de limpieza se lo impiden.Desde hace también un año aproximadamente, ha empezado a pensar que si oye palabras relacionadas con enfermedades o gérmenes podría ocurrir algo malo, así que cuando esto ocurre necesita pensar en ciertos números‐ p.ej., contar de tres en tres‐ para poder "anular" los efectos que pudiera tener el escuchar esas palabras. Para ella esos números parecen tener alguna propiedad protectora. Está realmente horrorizada con la idea de que le ocurra algo malo si no actúa como lo hace. Cuando intenta explicar lo que le ocurre a sus amigas para que la puedan entender, ellas le responden cosas como "eso es estúpido", y Alba sabe que tienen razón; pero cuando está sola, su mente empieza a divagar y a preocuparse cada vez más por la posibilidad de que alguien de su familia se pueda hacer daño, o por todo lo que puede ir mal si ella no actúa. Su abuelo tiene 83 años y, aunque sabe que es mayor y que no va a vivir muchos años más, Alba tiene miedo de que ella pueda hacer algo que lo haga enfermar, o morir. Además, últimamente tiene la sensación de nunca tiene bien hechas sus tareas escolares, así que las repite una y otra vez hasta que siente que están como tienen que estar. En una ocasión borró tantas veces la resolución de un problema de matemáticas que agujereó el papel. Desde hace 6 meses Alba sale con un compañero de instituto que le gusta mucho, pero dice que ya han tenido discusiones por las cosas que ella no puede hacer o los sitios donde no pueden ir a causa de su problema. Actualmente, Alba se siente triste la mayor parte del día, cree que su novio la va a dejar porque, según ella comenta, "no vale la pena salir con una persona tan inútil como yo". También se siente distanciada de sus amigas y últimamente prefiere quedarse en casa. Su rendimiento académico, hasta hace un año muy bueno, ha bajado durante este último curso académico debido a que "esos pensamientos no me dejan concentrarme". Así mismo se siente mal porque sabe que tiene muy preocupados a sus padres.